“El 90%” de los vecinos de Olloniego eran clientes de la extinta Caja de Ahorros de Asturias, posteriormente Liberbank y actualmente Unicaja. El pueblo del municipio ovetense cuenta con su sucursal desde hace más de seis décadas, pero el pasado diez de octubre sus puertas no se abrieron. “Pensamos que sería por el puente festivo, pero con el paso de los días vimos que no y comenzamos a movilizarnos”, explica Carmen Barbosa, portavoz del colectivo que impulsó en la tarde de este miércoles una concentración frente a la oficina cerrada.
Precisamente, en la jornada de hoy, representantes de Unicaja acudieron a Olloniego, transmitiendo que la sucursal reabrirá, que “nunca hubo intención de cerrarla” y que el motivo por el que lleva unos días sin actividad tiene que ver “con el agente financiero que lo llevaba”. De hecho, durante el día de hoy el cajero automático ha vuelto a funcionar.
“Hace años que Liberbank, en vez de gestionar ella misma la oficina, recurría a la figura de un profesional autónomo llamado agente financiero que es el que lleva la oficina como si fuera una especie de franquicia”, detalla Barbosa, que asegura que ha habido “muchas quejas” por la labor de la responsable de la sucursal.

Aún así, con únicamente un cajero del Sabadell y un furgón que acude una vez a la semana para dar algo de efectivo y cambios —”algo de otra época”— la mayoría de vecinos continúan teniendo su dinero con Unicaja: “La preocupación por el cierre de la oficina es grande entre los mayores, que no entienden el concepto del dinero virtual y piensan que sus ahorros están físicamente dentro de la oficina”, añade la representante de la asociación vecinal.
Además del temor por recuperar el dinero, el cierre de la oficina obliga a los usuarios a moverse “hasta Oviedo, Mieres o Ciaño” para realizar sus trámites. “A Ciaño, salvo que tengas coche es difícil llegar y a Mieres el bus pasa cada bastante tiempo. La gente lo que hace es venir caminando desde los pueblos de alrededor y coger aquí el autobús a Oviedo”, concluye Barbosa, que espera que la presión vecinal sirva para forzar una rápida reapertura aunque sea con un nuevo agente financiero.
































