El capital gallego entra en el accionariado de la regasificadora del Musel

Reganosa, propiedad de la Xunta de Galicia, el Grupo Tojeiro y la argelina Sonatrach, se hace con el 25% del almacén de gas del puerto gijonés.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Cambio de cromos entre gigantes gasísticos que pone fin a décadas de enfrentamiento a cuenta de la regasificadora del Musel, una infraestructura propiedad de Enagás que Reganosa, propietaria de la regasificadora de la ría de Mugardos, en la ría gallega de Ferrol, siempre vio como competidora directa, tratando incluso de paralizarla. En 2022 la compañía gallega llegó incluso a alegar contra su apertura, favorecida por la guerra de Ucrania y las importaciones de gas norteamericano procedente del fracking, una práctica extractiva que en Europa ha generado una gran oposición social y apenas se ha desarrollado.

Ahora las dos empresas entierran el hacha de guerra para explorar una alianza que les haga más fuertes en plena remodelación del mercado gasístico. Enagás ha adquirido la red de 130 kilómetros de gasoductos de la empresa gallega Reganosa por un importe de 54 millones de euros, y asume la posición de promotor del hidroducto entre Guitiriz (Lugo) y Zamora, según ha comunicado este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Este acuerdo “histórico” incluye además la compra por parte de Reganosa de un 25 % de la planta de regasificación de El Musel (Xixón) por 95 millones de euros.

“El capital asturiano nunca mostró interés por entrar en la regasificadora de El Musel”

Conforme a los términos pactados, Enagás se hace con el total de la red de transporte que hasta ahora era propiedad de Reganosa, que consta de 130 kilómetros de gasoductos. A cambio, Enagás se compromete a impulsar esta infraestructura de transporte y su conexión a la interconexión con Portugal, garantizando la total integración de la producción de hidrógeno renovable en la zona con los corredores futuros de este vector en la Península Ibérica, con el objetivo de que entre en operación en 2030.

En una nota de prensa, Enagás explica que este pacto favorece la creación de un gran “hub” energético en el noroeste peninsular que refuerza a su vez el papel de España en el hidrógeno renovable de Europa.

El capital gallego entra en El Musel

Por su parte, Reganosa entra con un 25 % en el accionariado de la planta de El Musel, que hasta ahora era propiedad únicamente de Enagás.

Reganosa, recordemos, es una sociedad participada por el capital público de la Xunta de Galicia y que tiene como accionistas a la argelina Sonatrach y al grupo Tojeiro, propietarios por ejemplo de los supermercados Gadis. Enagás por su parte es una sociedad anónima dedicada al transporte de gas y a la gestión del sistema gasístico español. Viene a ser lo que Red Eléctrica es para el sistema eléctrico. Cuenta con una pequeña participación pública a través de la SEPI, y el resto de su accionariado es privado.

Protesta contra la regasificadora. Foto: David Aguilar

Paralizada en 2013 tras una fuerte oposición vecinal y ecologista, Los Verdes, hoy Verdes-Equo, no lograron sin embargo que los tribunales ordenaran su demolición. Una década después de aquel revés legal, la planta de El Musel, según lo contemplado en el Plan + Seguridad Energética del Gobierno, está preparada para su puesta en marcha para uso logístico próximamente, en cuanto finalicen los trámites administrativos en curso. Es decir, funcionará más como almacén que como regasificadora.

El capital asturiano nunca mostró interés por entrar en la regasificadora de El Musel. Ahora cabe pensar que con un 25% de su accionariado en manos gallegas, Reganosa solo apostará por el desarrollo de la infraestructura gijonesa en tanto no colisione con los intereses de la compañía en Galicia. Desde la Xunta de Galicia se han felicitado por un acuerdo que consideran contribuye a reforzar la capacidad industrial de la comunidad.

Por parte de los grupos ecologistas asturianos la apertura de la regasificadora siempre ha sido vista con animadversión en tanto que consideran que es seguir fomentando una energía fósil en pleno cambio climático.

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