A Vicente Gutiérrez Solís, que acaba de cumplir 90 años, todo el mundo le relaciona con la minería, y con razón, aunque nunca haya sido minero. Militante comunista desde 1955, jugó desde fuera de los pozos un papel clave en la dirección, organización y extensión de las huelgas de 1962, motivo por el que fue castigado por el régimen franquista.
Solís ya había conocido en 1960 la cárcel, pero en 1962 volvería a visitarla, paso previo por las torturas en comisaría. Deportado a Soria tras las huelgas que pusieron en jaque al franquismo, a Vicente la dictadura le prohibió trabajar como minero. Antes lo había hecho su padre, que siempre se opuso a que su hijo “bajara a la mina”, aquel trabajo duro y peligroso del que muchos nunca volvían.
Nacido en 1933 en un familia campesina del valle Samuño, siendo adolescente entró a trabajar como obrero en una empresa siderúrgica. Despedido a causa de su actividad política, sobreviviría durante 17 años alternando temporadas en el paro con otras en empleos mal pagados, como el de vendedor ambulante, sometido a multas, vejaciones y arbitrariedades por parte de las autoridades franquistas. Algún tiempo más tarde lograría estabilizarse como viajante de comercio, y solo en 1978, tras la amnistía laboral de la democracia, lograría regresar al trabajo en la fábrica.

Destaca de él su biógrafo Héctor González, autor de “Y desde entonces ya no hubo más domingos”, que García Solís se politizó con el sufrimiento y la injusticia, pero que esta politización tampoco se habría dado sin la influencia de dos personas de su entorno que le enseñaron a mirar el mundo de un modo diferente: su primo mayor Gerardo Díaz Solís “El Portu”, y Kiko “El Barbero”, que le pasaba de manera clandestina los primeros ejemplares de Mundo Obrero que cayeron en sus manos.
“Su bautismo de fuego se produce en 1958, ayudando a los dirigentes comunistas Horacio Fernández Inguanzo y Mario Huerta a esconderse, de casa en casa, de cuadra en cuadra, llevándoles comida y facilitándoles contactos” apunta el historiador, cuya biografía hace referencia en el título a la renuncia de la vida privada que conllevaba la militancia política: el día de descanso laboral debía compartirse con obligaciones de reuniones, viajes, citas o actividades de propaganda.
Una vida de compromiso político inseparable de su vida sentimental y familiar junto a su pareja Marcolina Argüelles, también militante comunista, y clave en sostener un hogar marcado por las ausencias físicas y las penurias económicas.



La democracia traería más alivio que alegría a los comunistas, pero a diferencia de otras partes del país, en la cuenca del Nalón los resultados electorales serían buenos. Sobre todo en las municipales, el escenario electoral más favorable para el partido. En 1979 se convierte en teniente de alcalde del primer ayuntamiento democrático de Llangréu, gracias al pacto PSOE-PCE.
González cuenta en su biografía de Gutiérrez Solís que durante estos años un contratista trataría de sobornarle para recibir un encargo del consistorio. Gutiérrez Solís rechaza el soborno pero con cierto pudor no cuenta a nadie lo sucedido. Años más tarde, el caso se hará público cuando el empresario le pida públicamente disculpas y se refiera a Vicente como un ejemplo de “honestidad y honradez con nombre propio” que le hizo recapacitar y cambiar de actitud. “Creo que es una anécdota que define bien el tipo de persona que es Vicente” explica el historiador.

Tras su paso por la política institucional, Gutiérrez Solís se mantuvo activo en IU y en el movimiento vecinal. En los últimos años, a pesar de las crecientes dificultades físicas, ha seguido ligado a la batalla por la memoria histórica participando junto a Gerardo Iglesias, Anita Sirgo y otros veteranos militantes en los actos de la Querella Argentina por los crímenes de la dictadura franquista.
Este viernes intervendrá en la presentación del especial NORTES–PÚBLICO “Asturias: mina y dignidad”. Será a las 18:30h en el Pozu Santa Bárbara de Turón, Mieres. Los asistentes al acto, que se desarrollará hasta las 19:20h, recibirán un ejemplar gratuito del especial.
































