Sin información precisa y ante el temor a agravar la contaminación en la zona oeste de Gijón, a las asociaciones vecinales y ecologistas no les queda más que hacer conjeturas científicas y plantear hipótesis sobre los supuestos propósitos ocultos del Principado con la instalación de la planta pirolítica para el tratamiento de plásticos en El Musel.
Desde la Plataforma contra la Contaminación y la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) de Gijón, las dos entidades que desde hace meses organizan manifestaciones, charlas informativas y una campaña de recogida de firmas por toda la ciudad para detener este proyecto, sospechan de la terminología que el Idepa ha utilizado para referirse a la pirólisis. En particular, al evitar mencionar la la quema de plásticos, definiendo el proceso como una forma de “reciclaje” y usando conceptos confusos que desde su punto de vista camuflan los daños ambientales y para la salud que podría causar dicha industria en el caso de instalarse en la ciudad.

El “baile de cifras” en cuanto al volumen total de residuos plásticos que llegaría a la ciudad y la desinformación en torno a este negocio les llevan a varias hipótesis. La principal es que la planta de pirólisis para el “reciclaje de plásticos”, como fue anunciada en marzo de 2021 por el acuerdo firmado entre el Idepa y la empresa Preco (Proyectos de Economía Circular S.L.) se podría tratar en realidad de la nueva planta de Cogersa para el tratamiento de residuos de Asturias.
“El nuevo proyecto de El Musel a lo mejor es este, entonces estamos hablando de una incineradora de residuos sólidos urbanos que es el gran proyecto de Cogersa de los últimos 40 años, ¿es esto? Pues no lo sabemos, hay mucha desinformación”, expuso Santiago Martín, doctor en Ingeniera Industrial en Tecnologías Medioambientales y representante de la FAV, durante una charla informativa desarrollada este lunes en la Escuela Politécnica de Ingeniería, en el campus universitario de Gijón.

Martín explica que no es una hipótesis de última hora, asegura que llevan meses estudiando el tema y vuelven a esta idea con los datos más recientes sobre la nueva planta del consorcio, que manejará un volumen similar al que se anunció para la planta de Preco. Además, es una hipótesis que cobra más fuerza con las declaraciones de la gerente de Cogersa, Paz Orviz, quien en marzo pasado detalló cifras similares sobre el volumen de toneladas de residuos domésticos a procesar, en total 340.000 anuales; de las cuales, esperan obtener hasta 160.000 toneladas anuales de combustibles sólidos.
Los datos por parte del Principado han variado desde 2021, señalan desde la FAV, de las 290.000 toneladas anuales de plástico que recibiría Gijón, ahora se habla de una cantidad menor; en total 200.000 toneladas. Del total, la mitad procederían de plástico mezcla y la otra mitad, serían combustibles sólidos recuperados, según las declaraciones públicas del consejero de Medioambiente y Cambio Climático, Juan Cofiño, destacadas ayer por Martín. Además, subrayó que en 2023 “ya no se habla de residuos plásticos”, sino de “material derivado de residuos”, terminología que les lleva a la hipótesis sobre la planta de Cogersa.

Los combutibles sólidos recuperados que se obtienen de residuos derivados del petróleo solo se pueden utilizar en la industria con hornos capaces de quemar ese material, señala Martín, y pone de ejemplo los que se usan en las cementeras.
El doctor en Ingeniera Industrial en Tecnologías Medioambientales incide en que, al hablar de toneladas, los datos son difícil de dimensionar para la mayoría de la población. Por eso insiste en que el volumen de residuos plásticos es “muy superior a los que produce la población gijonesa: en total, sería un promedio total de 100 botellitas de plástico al día y 37.000 al año por cada gijonés” y que de esas 100 botellas, entre 70 y 80 se quedarán en Gijón en forma de ese material “para ser incinerados, no sabemos dónde”.
“Es mentira decir que la planta no va a producir toxinas”
Además de la confusión y la sospecha, el “no” de las asociaciones vecinales contra la planta de pirólisis también tiene el respaldo científico del doctor Charles Gasparovic, investigador especializado en salud y representante de la Plataforma contra la Contaminación.
El experto detalló que desde hace años existen estudios de laboratorio en Estados Unidos que demuestran que las sustancias que se producen en el “reciclado químico”, como se refirió al proceso de pirólisis de plásticos, son tóxicas y cancerígenas. Se trata de metales pesados, dioxinas y compuestos orgánicos volátiles. Sin embargo, no se cuenta con estudios en plantas que los estén produciendo, detalló Gasparovic, por lo que cualquier versión de las industrias fabricantes que sostenga lo contrario sería falsa.
“Es mentira decir que la planta no va a producir toxinas (…) decir que no es nociva para la salud de la comunidad no tiene una base científica”, expresó Gasparovic.
El domingo 16 de abril tendrá lugar la próxima manifestación contra la planta de pirólisis y la colocación de un pancarta gigante en el barrio de El Muselín, anunció Manuel Cañete, presidente de la FAV. “No vamos a consentir que esta empresa se instale, como acto de desobediencia civil vamos a salir a la calle”, expresó.
































