Gijón y la genuina conquista del Oeste

Del Plan Costa del PSOE al Naval Azul de Carmen Moriyón

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Lo hemos venido diciendo aquí, de manera recurrente, desde la campaña electoral de las últimas municipales. El futuro político de Gijón pasa por la conquista de la zona oeste de la ciudad. Lo sabía el PSOE cuando presentó su plan dedicado a la economía azul, el llamado Plan Costa; y lo sabía Foro cuando replicó con otro de menor calado industrial, el Plan Azul. En la conquista del oeste, el PSOE ganó las elecciones y se convirtió en el partido con mayor representación municipal aunque el gobierno se decantó por Carmen Moriyón, merced a los acuerdos que firmó con PP y Vox, síntoma claro de que Gijón también se había incorporado a un nuevo ciclo político, la Perestroika, donde las mayorías obtenidas en unas elecciones no garantizan a los partidos vencedores la gobernabilidad de las instituciones democráticas.

Pero no se apuren. Aunque Carmen Moriyón aspire a colocar y asear el barrio de El Natahoyo a finales de 2026, la conquista del Oeste será larga en el tiempo y lo más probable es que no veamos una grúa o una excavadora hasta que principie el año 2027. El gobierno municipal tratará de apurar los plazos hasta que veamos sudar las paredes del consistorio y mientras tanto, el gobierno de Carmen Moriyón ofrecerá un mercado de futuros, previsiblemente, todo aquello que acontecerá en los meses y los años sucesivos, artillería infográfica que, en cualquier caso, podría acabar desmotivando al electorado de la izquierda si no es capaz de apostar por su propio proyecto, el Plan Costa y, a la vez, incorporarlo a la agenda del Ayuntamiento. Los efectos de Naval Azul, inclinado a la urbanización de una zona deprimida (que elevará los precios de los pisos adyacentes), antes que al desarrollo industrial, no dejan de ser bastante desoladores. Las consecuencias sociológicas estarán a la vuelta de la esquina: la gentrificación y el desclasamiento de un barrio genuinamente obrero como El Natahoyo. La posibilidad de sanear un barrio abandonado durante décadas se ha puesto en entredicho.

El candidato Luis Manuel Flórez “Floro” en la presentación del Plan Costa durante el primer día de campaña del PSOE. Foto: David Aguilar Sánchez

Fernando Santodomingo, dueño de Vulcano, tenía entre sus planes trasladar Juliana Constructora al puerto de El Musel, en 2006. Se especulaba entonces que, gracias a la recalificación y la venta de los terrenos, se podría cerrar una operación de 130 millones de euros (de la época), después de cargarse a toda la plantilla y, de esa manera, sanear las cuentas. El armador Santodimingo lo confesaba en una conversación grabada por el diario La Nueva España de Gijón, el 3 de agosto de 2007. 16 años después, “Naval Azul”, el plan presentado por el equipo de Gobierno de Carmen Moriyón, retoma la misma idea con la compra de los terrenos de El Musel y la posible expropiación, como creen algunos dirigentes de la izquierda, de los terrenos de Pymar. Una operación que podría llegar a alcanzar en su totalidad el desembolso municipal de cerca de unos 10 millones de euros. Como diría el viejo adaggio: “la historia no se repite, pero a veces rima”.

Pilar Pardo.

Añadamos alguna capa más de contexto: Carmen Moriyón se lo ha puesto fácil a Laureano Lourido, presidente de la Autoridad Portuaria. El Puerto podrá desvincularse de unos terrenos condenados a la especulación urbanística desde la reconversión de la industria naval. Lourido ha optado por la solución más fácil: rentabilizar un activo a través de su venta por su valor de tasación sin mayores complicaciones. El PSOE, históricamente, ha defendido el uso industrial de los terrenos de Naval. El compromiso del partido con la UGT y CCOO ha sido siempre explícito, claro y conciso: mantener el uso industrial de los terrenos. A partir de aquí, que cada uno reflexiones y, antes de extraer alguna conclusión, analicen atentamente cuál ha sido la influencia de Adrián Barbón en todo esto: ninguna. Da la impresión de que Gijón, ni siquiera electoralmente, le parece siquiera interesante.

El compromiso del PP, hasta este viernes, ha sido siempre otro: la recalificación del suelo y su conversión en uso residencial. Así lo manifestó en su última campaña electoral la actual Vicealcaldesa de Gijón, Ángela Pumariega, cuando se reunió con los responsables de Asprocón. En dicho encuentro, también participó el constructor Jesús Suárez González, marido de la actual presidenta de la FADE, María Calvo, que ya ha manifestado su respaldo al plan. El PP apostaba entonces por los usos residenciales en Naval Gijón y en El Solaron. Y a pesar de Pablo González, sigue apostando hoy exactamente igual. En 2010, durante la redacción del último Plan General de Ordenación Urbana, la portavoz y presidenta del PP de Gijón, Pilar Fernández Pardo, propuso el uso mixto residencial e industrial de Naval Gijón. Fue la perspicaz y atenta mirada del PSOE la que desbarató a través de una enmienda la posibilidad de que, un par de años más tarde, se pudiera especular con los terrenos del puerto. El relato de los hechos nos invita a formular una pregunta: ¿Quién manda en el gobierno de Gijón? ¿Foro o el PP? ¿Acaso la próxima candidatura del PP estará encabezada por Carmen Moriyón? Quizá la pregunta haya que formularla en términos de futuro. ¿Quién encabezará la próxima candidatura del PP? Estaremos atentos.

El equipo de gobierno de Moriyón (Foro, PP y un concejal tránsfuga), ofreció este viernes una secuela incómoda y acelerada del Plan Costa presentado en el salón de actos del Acuario Biopark: mismo lugar, parecida puesta en escena a la presentación de proyecto socialista en su primer día de campaña electoral. El principal éxito de la Alcaldesa, por el momento, es haber usurpado una idea y haber acordado la compra de los terrenos de El Puerto, una extensión del 60% de la superficie prevista, por algo menos de cinco millones de euros. Lo más probable es que tenga que activar un procedimiento de expropiación para poder hacerse con el otro 40% restante, propiedad de Pymar (Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión). Álvaro Platero y la CEO Almudena López del Pozo serán los principales protagonistas de esa segunda operación. Habrá que estar, por tanto, pendientes de lo que se firma y se hace en los despachos del Ministerio de Industria, en Madrid, y también de los avales bancarios que respalden la operación de quienes quieran construir allí algo.

Jaime Fernández-Paíno y Adrián Pumares. Foto: Foro Asturias

Jaime Fernández Paíno, jefe de campaña en las pasadas elecciones de Carmen Moriyón, es ya desde hace varias semanas el nuevo Director General de Proyectos de Ciudad de Gijón. En su día, tomó buena nota del mensaje que trasladamos a nuestros lectores: conquistar el oeste. Siete meses después, ya tiene una idea suficiente a la que aferrarse para las próximas elecciones locales que se celebrarán en 2027. Porque los próximos comicios van a consistir en el desarrollo de este plan. Las elecciones del 27 pondrán a prueba la capacidad de gestión de Foro, su capacidad para intervenir sobre esos terrenos, su instinto para acaparar el mayor número de titulares y su pericia para trasladar tantos mensajes como sean necesarios para arrinconar políticamente a PSOE, IU y Podemos, en Gijón. No olvidemos que Foro quiso conjugar el verbo soterrar en la zona este (y no en la oeste) con una obra de ingeniera que, aun avalada por una arquitecta de la propia dirección del partido, hoy desaparecida, era a todas luces imposible de creer. El sueño de aquella noche de primavera ocupó la cabecera de los periódicos durante casi una semana. Objetivo cumplido. Siete meses después, el partido de Moriyón cambia de estrategia y de coordenadas geográficas y asimila el proyecto socialista, anticipando la próxima campaña electoral bajo una nostálgica premisa: devolver a los vecinos del Natahoyo el futuro que se merecen. Probablemente, en 2027, ese futuro se resuelva con una simple y vulgar pasarela para darse por satisfechos, antes de que se celebren los próximos comicios. El que no se conforma es porque no quiere.

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