La Federación de Enseñanza de UGT-Asturias ha advertido este sábado de que la puesta en marcha de la red autonómica de escuelas infantiles de 0 a 3 años “no se está haciendo bien” dado que siguen sin resolverse las cuestiones laborales y la organización de los centros, lo que la consejera, Lydia Espina, ha denominado “trabajo fino” y que es “lo principal y la clave del éxito” del proyecto.
“Nada va a salir bien si se empeoran las condiciones laborales de las trabajadoras”, señala el sindicato que cuestiona el compromiso de la Consejería de asumir a todas las educadoras de los centros puestos en marcha por los ayuntamientos desde hace veinte años e incide en que, en el caso de las que no están estabilizadas, esa circunstancia puede deberse “a la decisión arbitraria” de un alcalde.
Además, UGT se pregunta si el Gobierno es consciente de la diversidad de situaciones en las escuelas municipales en cuanto a salarios, calendarios laborales, horarios de entrada y salida, condiciones laborales y sociales y de la existencia de bolsas de interinidad en los ayuntamientos, a la vez que pide conocer cómo y cuándo se elaborará una lista única para organizar un sistema de sustituciones.
El modelo que siempre ha defendido el Sector de la Enseñanza de la UGT es la integración del primer ciclo de educación infantil en la Consejería de Educación como una etapa educativa más. Nuestra propuesta siempre ha sido carácter educativo, público, universal y gratuito; lo que supone que las técnicas de educación infantil han de ser equipo docente, con las peculiaridades que correspondan, pero equipo docente.
Además, incide en que el carácter educativo de la etapa no es discutible, tal y como figura en la ley que las regulará, y que, por tanto, el control de la labor docente debe hacerse desde el servicio de inspección.
Para UGT, se trata de una gran oportunidad que podría mejorar la enseñanza pública asturiana, “pero lo planteado hasta la fecha no va en esa dirección por mucho que se empeñe la consejera” que, subraya, está realizando una mera campaña publicitaria que no responde a las problemáticas y reivindicaciones del colectivo.
































