Tres veces ha dicho no. La tercera ha sido en los sótanos de Fruela este miércoles, en la sesión de control parlamentario, durante el turno de preguntas de los tres grupos de la oposición que solicitaron saber más sobre la licitación del vial de Jove que el Ministerio de Transportes desestimó en la reunión mantenida con el Principado y el Ayuntamiento de Gijón el pasado 20 de marzo. Por tercera vez, Adrián Barbón negó que el Ministerio le hubiese anticipado información, adelanto que se filtró desde los despachos de Madrid a los despachos de La Nueva España de Oviedo, donde se advertía que Barbón conocía del desistimiento de la licitación tras el último encuentro mantenido en febrero con el ministro de Transportes, Oscar Puente, durante la visita del rey Felipe VI a Oviedo. Bien por la competencia.
En la refriega parlamentaria de este miércoles, hubo cruz de navajas, más allá del asunto principal, el vial de Jove. Álvaro Queipo afirmó en una de sus intervenciones que recibía muchos mensajes de algunos afiliados de la FSA, descontentos con el rumbo del Gobierno, “pero permítame que no lo haga público por respeto”. Barbón contestó poco después: “Cuando quiera nos sentamos y compartimos wasaps. Si le enseño yo los que tengo de usted…”. Deben leer el resto de la crónica publicada La Nueva España, porque no tiene desperdicio. El nivel parlamentario de la jornada resultó bastante esquinero y sentimental, con una extraña tensión no resuelta, un tanto rural y, si me apuran, casquivana, hasta el punto de que habría atrapado la atención de Pedro Almodovar, aunque no se le hubiera perdido nada. La nueva masculinidad es otra cosa, pero parece que su traducción retórica en la Junta ha de estar condenada a resolverse mediante la insinuación de mensajes privados, dimes y diretes conservados en los móviles, también mediante abrazos y guiños que intentan expresar y a la vez ocultar fuera de campo lo que se pretende decir, y estribillos de viejos hits de Chenoa que suenan a reproche y que sólo salen a la luz entre el presidente del Principado y el líder popular de la oposición cuando ya no tienen nada que proponer a los ciudadanos desde su escaño en el hemiciclo. El infantilismo político es una grave enfermedad y deriva en esta falta de estilo, convertida en ausencia de sentido institucional. El nivel es este y todo hace temer que ha venido para quedarse. Como diría Romanones, “Joder, qué tropa”.

A pesar de la anécdota, el presidente del gobierno trató de zafarse de los tres partidos de la derecha durante la sesión de preguntas al gobierno. Barbón zanjó el asunto del vial, explicando que fue en una visita de Oscar Puente en febrero, cuando supo que había “problemas técnicos”, aunque nunca llegó a sospechar que esos problemas harían que se tambalease el proyecto. Según su versión, se enteró de ellos el 20 de marzo, en la reunión oficial que la Alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, y el Consejero de Infraestructuras, Alejandro Calvo celebró en Madrid con el Secretario de Estado de Transportes.
Tampoco Queipo tuvo su mejor día. Tachó de vergonzosa la visita del Presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y sólo sembró dudas sobre la gestión y la capacidad de Adrián Barbón sin ofrecer alternativas. El líder del PP tiene faenas brillantes, quiebros desarmantes o proposiciones que logran situar al presidente del Ejecutivo contra las cuerdas. Eso es, precisamente, lo que más hace temer ahora a la izquierda: la posibilidad de que alguien inteligente llegue a ser capaz de liderar a la derecha asturiana. Lamentablemente, para la política regional, Álvaro Queipo también tiene días en los que sus intervenciones se quedan en mera retórica parlamentaria sin más efecto que el ruido y que acaban derivando en una conversación inopinadamente absurda y extravagante sobre mensajes de móvil, abrazos o Chenoa. Su intervención de este miércoles fue uno de esos días. No obstante, conviene recordar que en el último mes, el Presidente del PP ha conseguido la reprobación del Ministro de Transportes, Oscar Puente, con el voto favorable de toda la derecha y el apoyo de Covadonga Tomé (ex-Podemos). También conviene recordar que ha logrado aprobar una declaración que acusaba al PSOE de haber vencido en las últimas elecciones autonómicas mediante “fraude electoral”, a cuenta del vial de Jove, arrastrando a Vox, a Foro y conquistando una abstención de IU, socio de gobierno de Barbón, que debería haber encendido dentro del gobierno todas las alarmas.

El ejecutivo reformista y progresista se devalúa paulatinamente en las instituciones, a cuenta de las infraestructuras, la política industrial y, sobre todo, su descoordinación. La pérdida de confianza se acentúa con la actitud de Oscar Puente, enviando avriles a Asturias y anunciando tarifas reducidas. También cuando se le observa predispuesto a contar toda la verdad y nada más que la verdad sobre el vial de Jove. La desconfianza crece más todavía cuando todo un Pedro Sánchez aterrizaba este lunes para mantener una “reunión privada”, de la que todavía no ha trascendido nada y se sospecha todo, con el actual Secretario General de la FSA. En la bolsa del poder, el gobierno de Barbón cotiza menos que cuando se constituyó hace diez meses, por una razón bastante sencilla: porque pierde votaciones y comete serios errores. En IU toman nota.
Fuentes socialistas consultadas de distintas agrupaciones observan a un ejecutivo desnortado y sin proyecto político para Asturias. Lo achacan, en gran medida, a la situación del presidente, protegiendo a Adriana Lastra, pero también al papel que está jugando en estos momentos Gimena Llamedo dentro del Gobierno. Todos afirman lo mismo. “Llamedo no es Juan Cofiño”, quien ocupa actualmente la Presidencia del Parlamento. A la vicepresidenta le reprochan su escasa capacidad para resolver la intendencia, el desorden en la gestión y un serio descontrol en sus acciones que desestabiliza la de sus subordinados. “Con Cofiño nada de esto habría pasado. Se le podía ver yendo y viniendo a Madrid todas las semanas, cargado de carpetas en el maletín; ofrecía garantías, era otra cosa” afirman. En IU, mientras tanto, observan, y en las Agrupaciones locales de la FSA hacen sus cábalas para poder determinar cuándo será el próximo congreso nacional. Ya se hacen apuestas.
































