Hacer desaparecer 115.000 toneladas de carbón suena truco de magia, pero ha sucedido en el gijonés puerto de El Musel. Casi tan misteriosa como la “evaporación” del mineral es la ausencia de dimisiones o que el caso no haya devenido en tormenta política. Por ahora nadie ha dado la cara por tan misterioso suceso que ya ha motivado una demanda millonaria contra la empresa semipública portuaria EBHISA.
La compañía suiza TELF, propietaria del carbón, reclama a EBHISA 53 millones por la desaparición del carbón, y los trabajadores de EBHISA ha pedido este martes dimisiones ante una situación que podría provocar la quiebra de la empresa para la que trabajan y la pérdida de 95 empleos en El Musel.

La sección sindical de CSI en el puerto gijonés ha pedido este lunes en rueda de prensa “el cese inmediato” de los responsables portuarios. “No entendemos como el Gobierno de Adrián Barbón no ha tomado ya esta medida cautelar”, ha señalado el sindicalista y estibador Fernando González.
Desde la CSI reclaman también “una comisión de investigación para aclarar y depurar responsabilidades y que el Gobierno del Principado se persone en todos los proceso civiles y penales abiertos”.
TELF recibió 2,5 millones de NMR por el carbón, de origen ruso. El 30% del valor total, ya que el 70% restante se pagaría tras la venta del mineral. Sin embargo este pago nunca llegó a realizarse, NMR quebró y se declaró en suspensión de pagos y cuando TELF quiso reclamar su carbón se encontró con que había desaparecido del puerto gijonés.
































