Nacido en 1900 en la aldea de Peruyes, Cangues d’Onís, Juan Antonio Cabezas pertenece a la generación de grandes periodistas asturianos que trabajaron en los años de la República en el diario socialista Avance a las órdenes del legendario Javier Bueno.
Testigo de excepción de los años 30 asturianos, el cineasta y escritor Ramón Lluís Bande ha recopilado sus crónicas de guerra en un volumen que se presentará este viernes en la Semana Negra, y que supone la continuación de la colección Avance, dedicada a recuperar la memoria del medio del que fue el intelectual colectivo de la clase obrera hasta su desaparición en 1937.

De origen campesino, Cabezas emigró a los 17 años a Cuba. A su retorno entró a trabajar como redactor del diario El Carbayón, diario de tendencia conservadora que abandonaría para embarcarse en la aventura del Avance. Allí coincidiría con un excepcional grupo de redactores, fotógrafos y dibujantes que comandado por Bueno, militante revolucionario y maestro de periodistas, harían del periódico socialista, propiedad del Sindicato Obrero Minero de Asturias, el más leído de la provincia.
Con el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 Cabezas tendría que huir de Oviedo/Uviéu para salvar la vida. Atrás quedarían su mujer, Julia Moro, y sus hijos. Ella moriría de tifus en el asedio a la ciudad.
Refugiado en Xixón, junto a Bueno, Ovidio Gondi, Jesús Ibáñez y otros esforzados periodistas Cabezas podría de nuevo en marcha el Avance, mientras las instalaciones y maquinarias de la capital asturiana caían en manos de la Falange que a finales de 1936 comenzaba a usarlas para editar un nuevo medio afín a los golpistas, La Nueva España.

Durante la guerra Cabezas se ocuparía junto al fotógrafo Constantino Suárez de recorrer los frentes de guerra. Sus crónicas, sin dejar de ser propagandísticas, como correspondía a un medio que pretendía levantar la moral del bando antifascista, no dejan de tener un halo poético y una acusada preocupación por la descripción del paisaje bélico asturiano, lo que Bande llama “humanización de la naturaleza”.
Tras la caída de Asturies en manos franquistas, a finales de octubre de 1937, Cabezas trataría de huir en barco desde El Musel, pero interceptado junto a otros compañeros de derrota, sería encerrado en el campo de concentración de Cedeira, A Coruña, y en el de Camposancos, Pontevedra, donde fue condenado a pena de muerte tras un juicio exprés de apenas diez minutos. La mediación de algunos amigos cercanos al régimen le salvó del pelotón de ejecución, pero no de años de cárcel por diferentes prisiones. En Porlier despediría a su amigo y director, Javier Bueno, ejecutado en 1939. En Yeserías contraería matrimonio con Julina, su segunda mujer, una amiga de la familia, 17 años más joven que él, que se había ocupado de sus hijos tras la muerte de su esposa.

En 1943 recupera la libertad, y posteriormente marcha a la ciudad internacional de Tánger donde trabaja como redactor del diario España. Será esta su puerta de regreso al oficio del que llevaba alejado desde 1937, si bien en la cárcel había participado en la escritura de un periódico confeccionado por los presidiarios.
Tras el exilio en Tánger Cabezas regresa a mediados de los 50 a España y se afinca en Madrid, si bien seguirá colaborando con medios asrurianos. En la capital española trabajará en el diario ABC hasta casi su muerte, en 1993.


Autor de una extensa producción literaria, el periodista dejó varias novelas, obras de teatro, guías de viaje, guiones, biografías de Clarín, Jovellanos y Cervantes, y dos libros fundamentales para entender la Asturies de los años 30, “Morir en Oviedo” y “Asturias, 14 meses de Guerra Civil’. Una producción a la que ahora se suman estos “Apuntes de guerra” escogidos por Ramón Lluis Bande, y editados por la Semana Negra con el apoyo de la Dirección General de Memoria Democrática.
































