“La gente nos está pidiendo solidez y valentía, y eso en ausencia de un frente de izquierdas, lo está representando hoy, más o menos, el sanchismo, que no es el PSOE de Felipe González”. Aviso a navegantes por parte de Gerardo Pisarello, diputado de los Comuns, y persona con excelente interlocución en el Congreso de los Diputados con practicamente todo el espectro político progresista. Si la izquierda sigue ensimismada en sus interminables cuitas internas puede terminar habiendo un tremendo voto útil al PSOE de Sánchez advirtió Pisarello en un Museo del Ferrocarril de Xixón que se quedó pequeño para acoger al numeroso público que quiso seguir en directo el debate “Parar a la extrema derecha”, organizado por Somos Asturies y moderado por el escritor y periodista Xuan Cándano.
Mientras todavía en la calle resonaban los gritos de Vox contra la presencia de Mertxe Aizpurua en Xixón, Covadonga Tomé quiso empezar su intervención afeando al Ayuntamiento las limitaciones de aforo puestas al evento, y que impidieron a un buen número de personas acceder a la sala y seguir el debate de pie o sentadas en el suelo.
La experiencia uruguaya
Aizpurura advirtió que el ascenso de la ultraderecha y su contagio a la derecha tradicional puede tener consecuencias muy duraderas. Por ello pidió a la izquierda española estar a la altura del momento histórico, “poner las luces largas” y abandonar sus divisiones y enfrentamientos para tratar de construir un frente amplio como puede ser EH Bildu, una experiencia de la que se mostró muy satisfecha, y que reconoció está inspirada en el exitoso Frente Amplio de Uruguay, la coalición de partidos con la que el ex guerrillero Pepe Mújica pudo llegar en 2010 a la presidencia de este país latinoamericano. Aizpurua, que recibió esta semana los ataques del PP gijonés y de Vox, también agradeció la invitación de Somos Asturies y mostró su disposición a seguir colaborando: “Volveremos las veces que haga falta”.





El profesor de la Universidad de Oviedo/Uviéu y colaborador de NORTES Enrique Del Teso envió dos recomendaciones a la izquierda: no parecerse a la Iglesia, es decir, cambiar el discurso del altruismo por el de la reivindicación, y sobre todo “hablar muy clarito”. “La gente quiere claridad en tiempos de confusión” señaló Del Teso, para el que las derechas son muy conscientes de este estado de ánimo y lo aporovechan con bulos adaptados a los dolores de cada individuo. El profesor, autor de “La propaganda de ultraderecha y cómo tratar con ella”, apostó por una izquierda que no copie de la Iglesia su tendencia a la mojigatería y a escandalizarse, “A la ultraderecha le encanta escandalizar a la izquierda”, y recordó que detrás de todos los nuevos fascismos están unos ricos que ya no se conforman con el trozo más grande del pastel: “Ahora lo quieren todo”.
¿Qué puede hacer la izquierda para recuperar la iniciativa? Pisarello instó a reactivar la lucha de los de abajo contra los de arriba. Para el diputado, jurista y escritor, reconstruir comunidades fuertes es el mejor antídoto frente al empeño de la ultraderecha por “dividir a la gente trabajadora” y explicarles que sus problemas son culpa de los inmigrantes, las feministas, las personas LGTBI, la izquierda o los ecologistas. Tomé apoyó la idea, pero también preguntó en una sociedad en la que la conciencia colectiva y de clase se encuentra muy debilitada: “¿Quién se considera hoy de abajo?”. La parlamentaria de Somos Asturies consideró estratégico ir revirtiendo ese individualismo y “volver a conectar con los jóvenes”, empezando por aquellos que considerándose de izquierdas no encuentran hoy motivos para votar.
Brotes verdes. “La motosierra de Milei se está oxidando” celebró Pisarello sobre los recientes reveses electorales de la ultraderecha argentina. ¿Puede ser el inicio de un cambio de tendencia? Todavía no lo sabemos. Mientras tanto Pisarello y Aizpurua recomendaron constancia y no despegarse del terreno: trabajo, trabajo y trabajo, en los barrios, los pueblos, los medios, las instituciones, los centros de trabajo y las organizaciones. La única forma de llegar a la gente, politizar la vida cotidiana y sus problemas. O lo hace la izquierda o lo hará el bloque reaccionario. El público se fue para casa con deberes.
































