Durante más de un siglo el Garaje Asturias ha sido un punto de referencia en el paisaje urbano de Xixón. Ahora, este histo de la arquitectura industrial y los inicios del automóvil en Asturies afronta un desenlace polémico: su posible conversión en superficie comercial.
No se trata de una decisión improvisada ni de una clausura abrupta sin aviso. El centenario del garaje ha activado planes que suponen su cierre escalonado. Según fuentes informaciones publicadas en El Comercio el Garaje Asturias podría dejar de operar hacia finales de este año para permitir el acondicionamiento del espacio para una cadena de supermercados. Aun así, el uso actual se mantendrá mientras las autoridades de Patrimonio no den luz verde al proyecto.

Uno de los puntos más delicados en todo el proceso es el papel de Patrimonio. Al estar el edificio catalogado dentro del patrimonio arquitectónico urbano, cualquier modificación debe contar con su autorización. Mientras esa aprobación no se produzca, el garaje debe seguir cumpliendo su función original, aunque se anticipen futuros permisos para el supermercado.
Alternativas a la destrucción de patrimonio industrial
El caso del Garaje Asturias no es aislado. Otros espacios históricos de la ciudad viven procesos similares, como el Garaje Sporting, actualmente en transformación para convertirse en viviendas de lujo. Desde el colectivo Apadrina un Edificio han expresado su “profunda preocupación” por el futuro de estos dos edificios.
Con respecto al proyecto del Sporting, más avanzado, en Apadrina un Edificio consideran que el proyecto vigente supone desfigurarlo “enterrado bajo cuatro alturas de recrecido”: “intentaremos hacer todo lo posible para denunciar y frenar este tipo de destrozos sobre el patrimonio y sobre la ciudad. Gijón no puede permitirse seguir perdiendo los testimonios de su arquitectura industrial y racionalista del siglo XX”.


Frente al fachadismo y los proyectos de carácter especulativo en diferentes ciudades de España y de Europa encontramos ejemplos de recuperación de antiguos garajes para nuevos usos y actividades.
En el distrito de Tetuán, Madrid, funciona desde hace cinco años el Garaje Lola, un contenedor de arte contemporáneo, gastronomía y música impulsado por Emiliano Suárez, director de escena y coproductor de Opera Garage, una productora que presenta óperas en formato novedoso y alternativo. Aunque el proyecto es privado cuenta con diferentes patrocinios públicos para financiar su actividad.
Con otra orientación, pero también en la capital española, funciona el GaraJE, un antiguo aparcamiento reconvertido en vívero de empresas por la asociación de Jóvenes Emprendedores madrileña.
En Barcelona las antiguas concheras de Sants, construidas en 1929 para el tranvía de la ciudad condal, son desde 1984 un centro municipal polivalente.




En Sevilla en la actualidad el Ayuntamiento ha retomado el proyecto de recuperación del histórico Garaje Laverán como centro referente en la conservación, almacenamiento y restauración del patrimonio cultural.
Más cerca, en Oviedo/Uviéu un grupo de emprendedores impulsó la transformación de un antiguo garaje y taller del barrio de Buenavista en El Invernadero, un coworking en el que residen varios autónomos y empresas de diferentes sectores. También en la capital asturiana existe otro coworking, Diseño o Barbarie, ubicado en otro garaje, más pequeño, de la calle Paraíso, en el corazón del casco histórico.
































