La central térmica de Soto de Ribera III, la última de carbón que permanece operativa en Asturies, continuará en servicio como instalación de respaldo del sistema eléctrico. La decisión, conocida esta semana, confirma que el cierre definitivo de la planta no se producirá todavía, pese a los compromisos previos de la compañía propietaria, EDP. Y es que aunque desde la multinacional se dieron varias fechas para su desmantelamiento, ninguna de ellas se ha cumplido por ahora.
La prolongación de la vida de la instalación energética no significa sin embargo que esta vaya a entrar en funcionamiento. De hecho, a la empresa propietaria le da casi igual si finalmente se quema carbón o no. Se le pagará un extra en caso de sobredemanda eléctrica, pero también recibirá una ayuda especial de Red Eléctrica Española por mantenerse latente. ¿Quién pagará este sobrecoste? El consumidor en el recibo de la luz.
En declaraciones al diario La Nueva España el Ministerio de Transición Energética justifica esta continuidad del carbón por razones de seguridad, como una reserva eléctrica de emergencia mientras se refuerzan las redes de alta tensión en Asturies, el llamado “anillo central” que reclaman el Gobierno y la patronal asturiana para mejorar el abastecimiento eléctrico del área central asturiana.
Según FADE la infraestructura es “vital” para la reindustrialización asturiana, ya que permitirá aprovechar la potencia sobrante en las alas y reforzar la seguridad del suministro eléctrico en toda la comunidad.
Asimismo, desde el Gobierno asturiano se ha exigido al Gobierno central que se de prioridad a las obras de este anillo central, que acumula años de retraso, y que consistiría en nuevas subestaciones eléctricas, así como un conjunto de líneas eléctricas de 400 kV, y algunas de 220 kV, conectadas entre sí formando un circuito cerrado o mallado.


Los ecologistas recuerdan el fiasco de Lada Velilla
Desde Ecoloxistes n´Aición se muestran escépticos con respecto a la necesidad de construir más infraestructuras de alta tensión, recuerdan fiascos como el de la línea Lada-Velilla, parcialmente construida, y que nunca llegó a entrar en funcionamiento, y plantean que el proyecto responde a una planificación desfasada, ya que los posibles problemas de abastecimiento de electricidad se pueden resolver con interveciones puntuales como la puesta en marcha de la subestación de Tabiella/Granda/Gozón, pensada sobre todo para la industria de la comarca de Avilés.
Para Paco Ramos, portavoz de Ecoloxistes n’Aición, la prórroga a la central de carbón de Soto de Ribera, ubicada a escasos kilómetros de Oviedo/Uviéu y Mieres, en plena área central asturiana, el espacio más contaminado de la comunidad, es “una mala noticia” desde el punto de vista del abandono de los combustibles fósiles, responsables del cambio climático, pero sobre todo “un gran negocio para EDP”, que gracias a la consideración de instalación de respaldo logrará que se le pague “más del doble del precio normal del mercado”.
“Cuando estamos pidiendo electricidad barata y accesible, estos pagos no van en esa línea”, afirma Ramos, para el que las eléctricas siempre generan alarmismo sobre los problemas de desabastecimiento para lograr este tipo de operaciones de rescate de sus infraestructuras obsoletas.
Ramos apunta que la central de Aboño II, ahora operando con gas, es la otra instalación gracias a la que EDP está recibiendo unos ingresos extraordinarios. Según el portavoz de Ecoloxistes n´Aición toca abandonar el plan del anillo eléctrico, que considera “obsoleto”. En su lugar, el responsable de energía de Ecoloxistes n´Aición d´Asturies aboga por realizar cuanto antes algunas obras que permitan mejorar el funcionamiento de la red y clausurar definitivamente el carbón con el cierre de la térmica de Soto de Ribera. Qué hacer con los 453.959 metros cuadrados que ocupa la instalación, es un complejo tema que daría para otro largo debate.
































