Miles de vecinos y vecinas de León tomaron este domingo las calles y vías ferroviarias de la ciudad para defender el tren de cercanías de FEVE y exigir su llegada al centro urbano, en una de las movilizaciones más multitudinarias de los últimos años en la capital leonesa.
Convocada por la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Vía Estrecha (FEVE), la protesta comenzó a las 12:30 en el apeadero de La Asunción, donde los participantes formaron una cadena humana a lo largo de casi dos kilómetros, hasta la estación de Matallana, mostrando banderas, pancartas y mensajes a favor de mantener las vías y recuperar un servicio de tren digno para la ciudad.
La marcha prosiguió por las principales arterias de León y concluyó en la Plaza de San Marcelo, frente al Ayuntamiento, donde se leyó un manifiesto reivindicando que el tren llegue al corazón de la ciudad sin sustituciones por autobuses eléctricos ni el soterramiento de las vías, propuestas que los organizadores califican de amenaza para la continuidad del servicio ferroviario.
Representantes de diversos colectivos sociales, vecinos de la capital y de municipios cercanos participaron en la movilización, que según estimaciones de los convocantes reunió a entre 7.000 y 10.000 personas, todas unidas por la defensa del transporte público ferroviario como elemento clave de cohesión social y territorial.
El alcalde de León, José Antonio Diez, presente en la protesta, reafirmó el compromiso del Ayuntamiento de utilizar todos los recursos legales y administrativos para frenar planes del Gobierno central que consideran perjudiciales para el tren de cercanías y el trazado urbano de FEVE.
Los manifestantes pidieron además un diálogo abierto con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para buscar soluciones técnicas que permitan que el tren vuelva al centro de León con frecuencias regulares y servicio de calidad, en lugar de optar por medidas que, según ellos, acabarían por consolidar la ausencia del ferrocarril en la ciudad.
La movilización marca un nuevo hito en la larga disputa entre la sociedad civil leonesa y las administraciones sobre el futuro de FEVE, cuyo destino en el corazón de la ciudad sigue siendo objeto de debate político y social.
































