“Juan Carlos está ahí porque lo puso un dictador”

Entrevista a Nieves Concostrina tras su charla en el MUSOC, con lleno absoluto, sobre la Transición y la monarquía española.

Recomendados

Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Nieves Concostrina (Madrid, 1961) lleva años contando historia sin pedir permiso y sin intención alguna de competir con la academia. “Yo no cuento nada nuevo, lo cuento de otra manera”, repite a menudo, y en esa frase se resume buena parte de su éxito como divulgadora. Periodista de formación, voz habitual de la radio y autora de numerosos libros, Concostrina ha hecho del humor —a veces irónico, a veces directamente sarcástico— una herramienta para acercar el pasado a quienes nunca se sintieron interpelados por el discurso académico clásico. No es una pose: es, dice, una manera de ejercer el oficio sin “tensión de glúteos” y sin miedo a “bajar al barro” cuando hace falta.

Este fin de semana fue la invitada de la sesión de Pensamiento Crítico de la XIV Muestra de Cine Social y Derechos Humanos de Asturias (MUSOC). Su charla, Juan Carlos, primer Borbón de la dinastía Franco, se celebró en el Centro Municipal Integrado Pumarín Xixón Sur, con entrada libre hasta completar aforo, y terminó en lleno absoluto: la sala se completó con creces y decenas de personas se quedaron fuera. Una escena que confirma que Nieves Concostrina cuenta con un público fiel y numeroso.

La sala se llenó para escuchar a Nieves Concrostina y decenas de personas no pudieron llegar a acceder. Foto: David Aguilar Sánchez.

Usted combina divulgación histórica con mucha ironía. ¿Qué ventajas tiene el humor frente al discurso académico clásico, otra forma de divulgación de la historia?

Me da siempre un poco de apuro, porque yo ni de lejos pretendo equipararme a nada académico. Yo hablo de historia en la radio; los académicos hablan donde tienen que hablar y son los que saben. Yo simplemente lo cuento a mi manera. Tengo una pluma irónica —sarcástica a veces, viene de serie— y eso me sirve. Hay cosas para las que tirar de humor ayuda mucho, y yo me aprovecho de eso porque no tengo que rendir cuentas a ningún canon académico. Además, creo que durante mucho tiempo la historia se contó solo para los que ya sabían, y así es difícil que la gente se acerque.

“A los Borbones llevamos echándolos de este país ciento cincuenta años.”

Usted participa en Gijón en una charla que se llama Juan Carlos, primer Borbón de la dinastía Franco. ¿Qué aporta este título al debate sobre la monarquía que no está en el relato habitual?

Yo creo que esto está en el debate desde el primer momento. Para la gente con pensamiento crítico, esto está en el debate desde siempre. Juan Carlos está aquí porque lo puso un dictador. Nada más. Aquí nadie ha elegido a los Borbones. A los Borbones llevamos echándolos de este país ciento cincuenta años y vuelven porque nos los colocan los dictadores. Ya está. Pero vamos, no hay ningún debate: eso es historia, eso está ahí. Desde los años veinte ya peligró el trono. Y por no hablar de mediados del siglo XIX: Cristina de Borbón fue expulsada tres veces; Isabel II, expulsada; Alfonso XIII, expulsado. Si es que no podemos expulsarlos más. Y siempre vuelven. Juan Carlos, expulsado también. Esto es así de siempre, porque el Borbón es lo que es. La corrupción la lleva en los genes. Y es evidente que Juan Carlos está ahí porque lo puso Franco. Yo no sé quién puede debatir eso.

Nieves Concrostina durante la charla en el MUSOC. Foto: David Aguilar Sánchez.

Y cuando Franco habló de dejarlo todo “atado y bien atado”, ¿qué papel tenía Juan Carlos dentro de ese diseño del futuro?

Pues ahí estuvo directamente comiéndole los morros a Franco para que le asegurara el trono. Y le funcionó: atado y bien atado. Por eso nos dejaron una bonita transición con el heredero del dictador y ahora tenemos un rey que es heredero del dictador. Felipe llamaba a Franco “Abu” cuando se iban a Galicia a veranear. A Franco le encantaba que el niño le llamara “Abu” porque, como él no tuvo nietos —perdón, no tuvo hijos—, le tenía mucho cariño.

“Juan Carlos traicionó a su padre, traicionó a su mujer, ha traicionado a su hijo, traicionó a Franco.”

Hay quienes hablan de instauración monárquica y hay quienes hablan de restauración monárquica. ¿Por qué ese matiz cambia la forma de entender la Transición?

Restauración no, porque la restauración tendría que haber sido Juan de Borbón. Lo que hace Franco es instaurar la monarquía con un tipo al que no le corresponde reinar. Juan Carlos nunca ha sido Príncipe de Asturias; el Príncipe de Asturias era Juan de Borbón. Restaurar es restaurar un trono en el heredero legítimo, y Franco se deshace del heredero legítimo, que era Juan de Borbón, no Juan Carlos. Por eso Juan Carlos nunca aparece como Príncipe de Asturias. Franco se inventa un título y lo nombra “Príncipe de España”, que es un título inventado por Franco. Esto lo saben los historiadores. Yo no he descubierto América. Todo lo que cuento está más que demostrado. Esto es una instauración, porque Franco se saltó al heredero legítimo. Y Juan Carlos traicionó a su padre, traicionó a su mujer, ha traicionado a su hijo, traicionó a Franco —le juró los Principios del Movimiento y luego no hizo ni caso—. Juan Carlos ha traicionado todo menos a su cuenta corriente.

La Transición se ha contado durante décadas como un proceso ejemplar. ¿Qué aspectos cree que se simplificaron en exceso?

La Transición fue… la Transición franquista. Fue una transición para que les diera tiempo a recolocarse, a cambiar la chaqueta oportunamente. A que a Fraga se le bajara el brazo fascista, dejara de saludar y cantar el Cara al sol, se pusiera otra chaqueta, fundara Alianza Popular y de repente amaneciera demócrata, cuando el día antes había estado a los pies de Su Excelencia. Y aplicando la censura. Fraga llamaba a la Cadena SER —donde trabajo— día sí y día también porque se había dicho algo que no se podía decir. Pero luego se disfrazó. Y la ley de amnistía del 77 se hizo para salvarles el culo a los franquistas. Para eso se hizo. Luego, cuando alguien se pregunta por qué hay ignorantes diciendo que con Franco se vivía mejor, es porque se dejó la educación en manos de la derecha, en manos de la Iglesia. Han criado a los cachorros y ya está: aquí están los cachorros. Esto estaba atado y bien atado por los franquistas y por el propio Franco.

“Los periodistas se supone que deben vigilar al poder en defensa del pueblo y, hoy, el periodismo está del lado del poder claramente.”

¿Ese “atado y bien atado” fue también la causa de un amplio consenso político y mediático en torno a Juan Carlos?

El periodismo sigue siendo responsable. Los periodistas se supone que deben vigilar al poder en defensa del pueblo y, hoy, el periodismo está del lado del poder claramente. Y al pueblo, que le den. Es como lo veo. He visto un deterioro de la profesión tremendo. Y esto no tiene marcha atrás, porque ahora ya los grandes medios están al servicio de los intereses de las instituciones. No es el periodismo que yo conocí. Yo me siento con absoluta libertad donde trabajo, pero eso depende de mi jefe, evidentemente. Pero, en general, el consenso fue eso: se lo organizaron entre ellos. “No se puede hacer de otra manera”, decían. Bueno, yo creo que sí se podía hacer de otra manera. A lo mejor no de inmediato, pero… ¿y en los ochenta?, ¿y en los noventa? Siguió sin hacerse nada.

Foto: David Aguilar Sánchez.

¿Y ahora mismo cómo ve el reinado de Felipe VI, que se presenta como una etapa distinta?

Yo no me creo una palabra. A mí este señor no me interesa lo más mínimo. Este señor es un Borbón y es exactamente como todos los Borbones. Está vigilando su trono y ya está. Y ahora intenta colocar a su hija. Nos están paseando a la niña con un book de fotos: tres meses en Zaragoza, foto; ahora vamos a Marín, foto; ahora vamos a hacer como que pilota un avión ella sola… Como los españoles somos gilipollas, pues venga, más fotos. “Leonor ya sabe pilotar”. “Leonor ya está en el Juan Sebastián Elcano”. “Leonor ya sabe manejar un fusil”. Qué bien por Leonor. Pero sabemos que eso no sirve para nada, es solo para salir en la prensa. Resumiendo, yo no tengo ninguna opinión de ellos, salvo lo que son: Borbones.

“Yo sé lo que son estos señores y sé la corrupción que ha acompañado a los Borbones siempre, porque está publicada y demostrada.”

¿Y por qué cree que no hay más debate desde la política y desde los medios en torno a si República o Monarquía?

Porque los periodistas son cobardes. Solo hay un par de medios que se atreven. Por eso digo que el periodismo está en sus horas más bajas. Y los políticos… Hasta los partidos que dicen ser republicanos se pegan cabezazos con Felipe. Hay muchísima hipocresía y mucho cinismo. Quizá ya me he rendido un poco. Yo sigo en las mías, hago lo que tengo que hacer desde lo que creo que es mi profesión, y ya está. Yo sé lo que son estos señores y sé la corrupción que ha acompañado a los Borbones siempre, porque está publicada y demostrada. Ha habido comisiones de investigación en el siglo XIX y curiosamente no se han podido hacer en el XXI. El PP y PSOE impiden que se hagan. Hace poco un letrado del Congreso le explicaba a un periodista: “es por la inviolabilidad del rey que recoge la Constitución”. Y claro: ¿cómo en una Constitución el rey es inviolable? “Hombre, es que cómo íbamos a imaginar que el rey iba a salirnos un delincuente”. Pues con que hubieras echado una vista a ciento cincuenta años atrás, habrías visto que todos han sido unos delincuentes; lo normal es que el siguiente también lo fuera. Solo hay que abrir los libros y leer a los historiadores, no a los manipuladores. Están las hemerotecas.

¿Hay algún episodio histórico que todavía le indigne especialmente?

Me indignan tantos… Pero lo que más me indigna, en general, es la ignorancia de los españoles sobre su historia reciente. No solo me indigna, me avergüenza. Empezando por el propio Rajoy que, cuando cambiaron el nombre de la calle donde vivía en Pontevedra —de Salvador Moreno a Rosalía de Castro—, dijo que no entendía por qué la habían cambiado, que él estaba acostumbrado a llamarla Salvador Moreno. Si hemos tenido un presidente del Gobierno así de ignorante… imagínate lo que podemos esperar.

Actualidad

spot_img