Los trabajadores ferroviarios están convocados por todos los sindicatos del sector a secundar tres jornadas de huelga de 24 horas a partir de este lunes para exigir “un cambio estructural en la seguridad” del ferrocarril, tras los accidentes mortales de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).
Las organizaciones sindicales piden medidas ante el deterioro de la fiabilidad y de la calidad del servicio ferroviario, la falta de recursos humanos y materiales, la ausencia de planificación y la externalización de actividades esenciales que afectan directamente al funcionamiento diario del ferrocarril público.
De fondo, décadas de abandono de las cercanías y la media distancia en favor de la alta velocidad, así como una liberalización ferroviaria que ha supuesto un incremento en el número de trenes diarios, sin una inversión proporcional para el mantenimiento de la red, que todavía no se ha recuperado de los recortes de la crisis de 2008.
La huelga está convocada por las organizaciones mayoritarias –Semaf, CCOO y UGT-, así como CGT, SCF, SF y Alferro para todo el personal del sector, desde la operación hasta el mantenimiento, la circulación, la atención a bordo y el resto de actividades que sostienen el servicio público.
Semaf, el sindicato de maquinistas, lamenta que, durante muchos años, los esfuerzos se hayan centrado en construir nuevas líneas de alta velocidad y no a mantenerlas, por lo que solicita que los presupuestos se enfoquen en mantener la red y en ofrecer un servicio de calidad, en lugar de uno deteriorado y con limitaciones de velocidad.
Además de Adif y todo el grupo Renfe (Viajeros, Mercancías, Ingeniería y Mantenimiento, Alquiler de Material Ferroviario y Proyectos internacionales), la convocatoria alcanza a los operadores privados Iryo y Ouigo, así como a Serveo, contratista de servicios a bordo, y firmas de transporte de mercancías y servicios logísticos como Medway, Captrain, Transervi, Redalsa, Tracción Rail o Logirail.
CC OO, UGT y CGT coinciden en denunciar un deterioro del ferrocarril derivado de años de externalización, fragmentación empresarial y reducción de plantillas, factores que, a su juicio, han terminado por comprometer la seguridad operativa y la calidad del servicio.
Según CCOO, “no estamos ante un problema de seguridad, pero sí ante uno de inversión insuficiente, de planificación deficiente y de mantenimiento, que no responde a las necesidades reales del sistema ferroviario”.
Para CGT, que ha criticado su exclusión de las negociaciones con el Ministerio, el ferrocarril no solo enfrenta problemas puntuales derivados de la falta de recursos, sino a un modelo estructural que pone por delante la rentabilidad sobre la seguridad y el interés público, con un impacto directo en la degradación de las infraestructuras y del material rodante. El sindicato ha vinculado esta situación a la externalización masiva de tareas de mantenimiento, la fragmentación de empleo y la reducción de plantillas sin protocolos homogéneos de seguridad ni un mínimo de personal garantizado en trenes y obras.
Para SF, el mantenimiento en las líneas de alta velocidad “no puede seguir privatizado y en manos de las grandes constructoras”, por lo que todos los contratos externalizados, a la llegada de su vigencia, “tienen que rescindirse y no deben renovarse”.
































