Daniel Richman fue fiscal federal de EEUU. Lamenta la apertura de los papeles de Epstein. Y tiene sus razones. Unas son superficiales, no por banales, sino porque están a la vista. Los archivos de esa hidra pedófila ponen a disposición del público un enorme material en bruto, donde conviven tramas gravísimas de delitos sexuales de alta sociedad, con «rumores, acusaciones no probadas y conexiones circunstanciales». Es evidente el daño que puede hacer ese material así, sin desbastar. Piénsese en cómo enturbiaría la vida pública española si, en vez de Aznar y familia, fuera Sánchez y familia quien figurase en esos papeles, piénsese en qué se haría con esas conexiones circunstanciales de Sánchez bajo el cornetín de que el que pueda hacer que haga. Esto es lo superficial, lo que se ve a simple vista. Pero a Richman le preocupa lo profundo, lo que no está a la vista. Hace poco no hubiera hecho ningún daño que estos documentos siguieran ocultos. Serían los fiscales quienes los depurasen y separasen el grano de las verdades infames de la paja de los rumores. El morbo de la gente pediría más, pero la gente lo aceptaría. El problema es que Trump exigió a los fiscales actuar a sus órdenes y respaldar sus mentiras demenciales. La fiscala general Pam Bondi despidió a los fiscales que se resistían a Trump. Los papeles de Epstein se hacen públicos, porque nadie se fía ya de los fiscales, que desvelan, ocultan y mienten en beneficio del dictador. Nadie confía en el sistema. Los datos brutos tienen que salir en tropel sin el filtro de fiscales no confiables. A eso lleva la normalización de la mentira. Esta era la razón profunda.
Hay virtudes públicas que forman parejas problemáticas porque, siendo las dos virtudes, una devora a la otra. Libertad y seguridad son apetecidas, pero la libertad compromete la seguridad e intensificar la seguridad reduce la libertad. Ocurre con la tolerancia y el respeto. A base de tolerancia, la sociedad se puede hacer irrespetuosa y una sociedad demasiado respetuosa se hace intolerante. Y también sucede con lo que nos atañe: la transparencia y la discreción. La transparencia puede llevar a la indiscreción y un empacho de discreción lleva a la opacidad. Miren a qué llevó tanto secreto con la transición y el 23 F.

Por opacidad, por indiscreción, por falta de consecuencias, por algoritmos codiciosos, la verdad, es decir, la realidad, tiene tan poco peso que llegamos a no reconocerla. La mentira se acepta a pesar de saberse que es mentira mientras confirme un estado emocional negativo, justifique una conducta que nos conviene o dé sentido a las cosas. Se viene diciendo que ahora pasan muchas cosas en poco tiempo, que la historia se acelera. Todos los días pasa algo que cambia el rumbo. Quien escribe tiene el oficio de observar y pensar sobre el lenguaje. Sabemos que las lenguas cambian y mueren. Los hablantes no notan nunca que su lengua está cambiando, salvo en el léxico. Y tampoco notan cuándo muere su lengua. Las lenguas no mueren porque haya una generación amnésica que no se entienda con sus abuelos. Salvo por genocidio, las lenguas mueren fragmentándose. Un buen día alguien que habla latín en Francia va a Italia y no entiende lo que oye. Ya no era latín lo que hablaba, ya no había latín. La norma lingüística, el juego que establece que unas cosas son correctas y otras incorrectas, es como un corsé conservador que hace al idioma resistente al cambio. Si un idioma cambia rápido y fácil, cambia de manera divergente en sitios distintos. Los cambios rápidos del español de aquí no coincidirían con los de Uruguay, el idioma estaría en trance de fragmentación, es decir, de muerte. Por eso hay ortografía y cosas así. Traigo la imagen del lenguaje por analogía. Los acontecimientos se precipitan, la actualidad cambia rápido, sin inercia, y, como el lenguaje, si cambia rápido cambia de manera divergente. La sociedad se desagrega. Desaparece el imaginario común. Cada vez más gente huye de los informativos por su carga emocional y también de las redes sociales. La capa de cosas que compartimos con conciencia de compartirlas se adelgaza y se rompe. Nos atomizamos en burbujas ajenas unas a otras, flotamos en la actualidad como los corchos flotan en el agua indiferentes unos a otros. Los relatos en que se refugian las tribus son impermeables entre sí y a los hechos. La comunicación se va. Las oligarquías quieren este caos, porque no puedes conseguir el apoyo de la mayoría para perjudicar a la mayoría más que en la confusión. En la mentira sistemática. En eso andan las derechas.
Esta semana de 23 F, desclasificación documental y fallecimiento de aquel a quien dejaron «tirado como una colilla» (una imagen afortunada la de su esposa; amigos y enemigos aceptarían de grado la imagen de Tejero como una colilla), es semana de recuerdos y proyecciones. Enric Juliana recuerda que fue una obsesión derrocar a Suárez y que ese ambiente fue fértil para aventuras de espadones. Los hechos eran los hechos. Se recibió a Arafat, se legalizó el PCE, se recibió a Tarradellas, se redactó esta constitución. Eran hechos y la tensión era sobre los hechos. Ahora hay sectores obsesionados con que se vaya Sánchez. No hay amenaza militar (aunque sí judicial; ¿se dan cuenta de que la policía patriótica, los jueces patriotas y todo lo patriótico es siempre contra compatriotas?). Pero ahora no se disputa sobre hechos, sino sobre bulos. No hay peligro inmigrante. Ni económico, ni de seguridad, ni cultural. Hay 40 veces menos okupaciones que hurtos, en un país con pocos delitos. No hay problema okupa. Ni padecemos el horor del burka ni nos amenaza. El espanto de ETA se acabó hace tiempo. «Jóvenes sin casa ni futuro prefieren identificarse con perros para evadirse […]. Nos vamos a la mierda como sociedad», dice sobre los therian un facha cualquiera. El problema de los therian es que no los hay. Pero sirve la tontería para señalarlos como el destino oscuro al que llevan la igualdad de la mujer o la igualdad y dignidad de los homosexuales o los trans. Mueren asesinadas al año tantas mujeres como víctimas dejaba ETA. El problema con las denuncias de los maltratos que acaban en crimen es que no se producen, se denuncian pocos casos. Pero los bufones difunden que son los varones los indefensos. Ahora Cayetana exige pruebas de la salud de Sánchez. Querrá que Sánchez se haga un tacto rectal en alguna clínica Quirón. Cada día una mentira.
Iván Redondo evocó el caso de Mohamed Alí en Kinshasa, cuando dejó a Foreman que le golpeara, sin peligro, continuamente hasta que se desfondó y fue cuando él lanzó sus puños y lo tumbó. El PP se desfonda repitiendo las mismas mentiras y permitiendo a Vox descansar porque ya hacen ellos el trabajo sucio. Sánchez prepara el combate contra Vox en un escenario de máximos: ser parte de un cogollo reducido de países de la nueva UE que formará una confederación poderosa y rápida o ser uno de esos estados europeos que quedarán a granel y que serán protectorados de hecho de alguna potencia. El funesto mantra de mentiras y bulos le puede servir al PP para encajar el ruido y el descreimiento con la poderosa imagen de raíles retorcidos y trenes descarrilados y armar un argumento falso pero acorde con el estado de ánimo general: España se despedaza. En el 82, Felipe González tranquilizó tanto con la moderación del temido PSOE que un periodista le preguntó que qué iba a cambiar entonces. Dijo una frase que resonó: que España funcione. Lo intentó de nuevo estos días. España no funciona, dijo. Es el mensaje más exitoso que puede tantear el PP. La gente apoyará a quien perciba que ofrece estabilidad. En la estabilidad está la cordura y en la cordura está el refugio. Los ultras querrán un estado de crueldad donde cada uno sea enemigo de su vecino. Lo de la izquierda del PSOE, ese misterio, tendrá que cuajarse en torno a la idea de que la desigualdad supone que la mayoría vive cada vez peor en un país cada vez más rico y que la estabilidad está en la justicia social. En que la gente esté en paz. Este es el tablero, pero en tiempos de mentiras y actualidad cambiante y divergente, las elecciones las marcará lo que ocurra la última semana.
































