Para trabajar en una escuela de 0 a 3 años es necesario cursar antes un ciclo formativo de grado superior de Educación Infantil, unos estudios de dos años de duración que incluyen módulos sobre didáctica, desarrollo cognitivo y motor, juego, salud, expresión y comunicación, además de, por su puesto, prácticas en los centros. Pese a ello, y a que la propia legislación estatal reconoce que el periodo de 0 a 3 forma parte del sistema educativo, es decir, es una fase en la que también se educa y hay aprendizaje, las trabajadoras asturianas del 0 a 3 consideran que el Principado, y parte de la sociedad, sigue considerando que su labor es, sobre todo, asistencial: cambiar pañales y calentar biberones. “Para la LOMLOE somos educación, para la Consejería solo conciliación”, resumía días atrás una de las pancartas del colectivo.
Las trabajadoras del 0 a 3 están muy orgullosas de cambiar pañales y calentar biberones, pero también recuerdan que su labor es educativa, y no solo “aparcaniños”. Entre los 0 y los 3 años los niños y niñas no aprenden el abecedario, la tabla de multiplicar o los ríos de España, pero sí otras cosas tan importantes para la vida como adquirir hábitos de higiene, alimentación y sueño, mejorar la motricidad, identificar emociones, reconocer su propio cuerpo o comunicarse con sus pares. Todo esto no lo aprenden solos, o por ciencia innata, sino con la ayuda de unas trabajadoras que se han formado para ello. Los padres y madres lo saben bien. Por eso las educadoras piden que esta función educativa se les reconozca, tal y como pasa por ejemplo en la Comunidad Valenciana, frente a una Consejería del Principado que les regatea sistemáticamente integrarse en la categoría B del funcionariado.
Las educadoras, que han protagonizada varias jornadas de huelga en defensa de sus derechos, también reclaman a la consejera Eva Ledo la aplicación del mismo calendario escolar que en el resto del sistema educativo, o algo tan elemental como cobrar lo mismo, con independencia del concejo en el que trabajen.

Un servicio puntero hacia fuera, pero low cost hacia dentro
Asturies ha iniciado esta legislatura el camino de la creación de una red de 0 a 3 autonómica, pública y gratuita, esas Escuelines que tanto detesta Vox, un gran avance en el Estado del Bienestar asturiano, que coloca a esta comunidad en la vanguardia de la ampliación de los derechos sociales, pero que nace también con enormes asimetrías que hacen que trabajadoras de la misma red cobren sueldos muy distintos por realizar la misma función, dependiendo del Ayuntamiento para el que antes trabajaban, ya que las escuelas infantiles eran anteriormente de titularidad municipal y poseían convenios distintos. Desde CCOO, el sindicato que está liderando la lucha de las trabajadoras exigen que esta naciente red de Escuelines eche a andar con igualdad salarial y dignificación laboral para quienes la hacen posible cada mañana.
Las educadoras también critican que el Gobierno asturiano presuma de apostar por la infancia, la conciliación y las familias pero que esté basando Les Escuelines en el trabajo “low cost” de una plantilla a la que no se le reconoce su categoría profesional. Un dato: solo hay cinco hombres en un total de 700 educadoras. ¿Está relacionada esta feminización del servicio con el regateo profesional que denuncian? ¿De qué modo contribuye la administración pública a mantener esa enorme brecha de género salarial que caracteriza al mundo laboral asturiano? Feliz semana del 8 de Marzo.
































