“De hacer algo en el parque del Campillín lo que habría que hacer es ampliarlo y no disminuirlo”

La médica Marisa Maliaño explica los beneficios de los árboles para la salud y el bienestar de los habitantes de las ciudades.

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Sonia Moreno
Sonia Moreno
Corresponsal de la Cadena SER en el Magreb, y coloboradora habitual de El Español y Eldiario.es. Vive desde 2010 en Marruecos, donde también trabajó para el diario Público hasta su cierre en papel.

Marisa Maliaño Toca fue médica rural en Cantabria, asumió responsabilidades en CCOO en Melilla, durante dos décadas fue profesora en el Ciclo Superior de Formación Profesional de Análisis Clínicos, formó a profesorado y desde 2012 participa en espacios de divulgación científica y mantiene el blog ‘Los microbios no son machistas’, centrado en ciencia con perspectiva feminista.

La médica, feminista y ecoactivista cántabra, integrante del área feminista de Ecologistas en Acción Cantabria, estuvo este martes en El Manglar de Oviedo invitada por El Campillín No Se Toca y Ecoloxistas n´Aición d´Asturies. La médica habló sobre cómo afectaría a la salud la tala de árboles del Campillín para construir un aparcamiento de coches. Se centró en porqué los árboles y lo verde es fundamental para mantener la salud y dio datos para probar que “estamos en una sociedad que nos está enfermando y no nos estamos dando cuenta, y por lo tanto tenemos que cambiar de hábitos”.

Se estima que un millar de asturianos sufre niveles de ruido que superan los umbrales de riesgo para la salud (auditivos y sistémicos). Además, el Principado alcanzó casi una tasa de 80 fallecimientos por cada 100.000 habitantes mayores de 30 años por incidencia de contaminación atmosférica por partículas PM2,5, la mayor amenaza para la salud, según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente de 2024.

Ha paseado por el Campillín, ¿apreció lo que se perderá con esta tala de árboles para construir un aparcamiento de coches?

Sí, aunque en realidad yo el Campillín lo conozco porque de joven también venía mucho por Oviedo y lo he paseado a lo largo de mi vida en diferentes ocasiones. El valor que tienen estos árboles, ya por edad y por tiempo, es notorio. Son árboles de copa inmensa, solo eso ya es un valor irremplazable, son árboles de cien años. En realidad estoy aquí para hablar de la ayuda y la colaboración que hace este arbolado y este espacio con referencia a la contaminación medioambiental y lo que luego va a repercutir en la salud de las personas. Árboles así nos dan flores, nos dan sombra, nos limpian el medio ambiente, cerca de ellos nos enfermamos menos, y sin embargo nosotros pasamos sin apreciarlo. Realmente, la soberbia humana nos lleva donde nos lleva, a una situación complicada de la que tenemos que tratar de volver.

Efectivamente, los estudios y las estadísticas dejan en evidencia que talar árboles nos resta salud. ¿Qué consecuencias pueden tener esta decisión urbanística para la salud de los ovetenses?

Debiéramos de saber o recordar que la salud actualmente se está viendo afectada por los contaminantes medioambientales, por supuesto por el agua y la comida, pero por las partículas más pequeñas de 2,5 y las de 10 también, que tienen un tamaño tan pequeño que son capaces de pasar a la sangre a través de los alveolos. ¿Cómo me va afectar a mí lo que respiro en el cerebro, en el encéfalo, en el riñón, en el páncreas o en la próstata? Cada vez que pasa la sangre por los alveolos, por el tamaño que tienen tan pequeño, se pueden acumular en cualquier lugar y cualquier órgano. A partir de ahí emborronan, claro son productos químicos, ensucian, manchan, inflaman. El cuerpo no es capaz de hacer nada con ello, salvo mezclarse y entonces se enferma. Esto es algo que no admitiría discusión, lo dicen los datos de salud, aunque bien es cierto que hay problemas para saber los datos de contaminación en los aparatos que lo determinan, pero los datos de salud los tenemos y son inapelables, van a más y sobre todo van a más en gente joven y en niños.

Una vez que se evidencia que afecta a la salud, ¿cómo se puede reaccionar?

Creo que el conocimiento, como decía Mandela, es el arma más poderosa para cambiar el mundo, aunque desgraciadamente nos enseñan que es mejor tener misiles. Pero yo quiero pensar que sigue siendo un arma poderosa. Si sabemos los riesgos, probablemente haremos como nuestros abuelos, cuando se dieron cuenta de que las enfermedades que mataban a sus hijos las podían prevenir con vacunas, vacunaron a todo el mundo. Pues ahora tendríamos que hacer lo mismo, conocer los riesgos que tenemos y mejorar el tipo de vida que llevamos.

“No vemos el humo que sale por detrás del tubo de escape, igual que no veíamos en su día las bacterias que producían enfermedades como la lepra”

Además el Campillín se tala para construir un aparcamiento de coches, y la contaminación resta vida.

Claro, la contaminación actual que más nos está enfermando es la de los coches. No vemos el humo que sale por detrás del tubo de escape, igual que no veíamos en su día las bacterias que producían enfermedades como la lepra o como la peste o como la difteria, los virus. No los vemos, pero están enfermándonos de la misma manera que hace unos años mataban a nuestros abuelos otros seres vivos que no veían y que eran microorganismos. Ahora esa contaminación es sobre todo el transporte contaminante que tenemos de los tubos de escape de coches, el aumento de calor en verano que agrava ese tipo de contaminación, entra por las vías respiratorias, pasa a los alveolos, se acumula en sangre, se distribuye por todo el organismo y ahí nos puede producir enfermedades.

¿De qué enfermedades hablamos?

Las alergias están aumentando, y hay que hablar ya de alergias de origen químico, de productos químicos, de la química que estamos inhalando, y las leucemias están aumentando. La esperanza de vida es de 80 a 85 años, pero sin embargo se empieza a morir gente joven de enfermedades inflamatorias como ictus, infartos de miocardio, leucemias y cánceres como el melanoma por ponernos al sol.

Marisa Maliaño en El Manglar. Foto: David Aguilar Sánchez

Cuando terminé de estudiar en 1985, la media de edad era de 60 y muchos años para arriba y en profesiones de la mar, de gente agraria, bien expuestos al sol, pero es que ahora la media está en 30 años. Estamos hablando de un cáncer que mata. Tenemos que empezar a concienciarnos de que tenemos ahora mismo un peligro de salud que no vemos, pero que está en los tubos de escape de nuestros coches, que tenemos que modificar los hábitos de transportarnos por otros que no nos hagan daño, que no nos enfermen y sobre todo pensar que vamos a dejar una herencia a los que vienen detrás. Desde que están en los vientres de las madres, a través de la sangre de las madres, se están ya enfermando, contaminando.

Ha enumerado varias enfermedades derivadas del medioambiente, ¿la falta de parques también afecta a la salud mental?

Gracias por recordarlo, sí, afecta a la salud mental. Asociado a esa contaminación, a la pérdida de espacios verdes, a la tala masiva de árboles añosos con copas fantásticas que nos ayudaban a lugares de encuentro, a lugares de estar y sobre todo con la llegada de las aplicaciones móviles y de la electrónica que nos aísla, lo que se está viendo es que hay un aumento de enfermedades mentales que llamamos menores, depresiones y ansiedad, nunca antes contempladas. Además, la causa primera de la muerte en menores de 30 años hasta hace muy poco eran los accidentes de tráfico, superadas las enfermedades infecciosas por las vacunas y los antibióticos, pero actualmente son los suicidios. Cada día en España se suicidan una media de diez personas, es un tema brutal que nos habla del tipo de vida que llevamos. No parece que el aislarnos, eso de la libertad individual, eso de la cerveza, el alcohol nos vaya bien. Parece que algo o alguien se están aprovechando de ese tipo de mantra y sin embargo a la mayoría nos perjudica.

Luego, tampoco olvidemos que no se trata de tener barrios con árboles y barrios allá ellos, se trata de que la salud pública debería ser un derecho universal, y los parques y los espacios públicos deberían volver a ser otra vez puntos de encuentro de la comunidad, de relacionarnos, esas cosas que no se pueden pagar con dinero, que es la sonrisa, el estar agradable, el pasear, el hacer pandilla, el amar, y ni la salud se puede pagar con dinero en realidad.

Entonces, en el caso del Campillín se unen dos asuntos, por un lado la desaparición del parque que resta salud y por otro la construcción de un aparcamiento para coches, otro de los factores de que más gente enferme.

Se cortan los árboles y se construye el aparcamiento para traer más coches al centro, para traer más contaminación, cuando el objetivo ahora mismo en cualquier ciudad del mundo que se considere informada, que no voy a decir siquiera progresista, es sacar los coches de los centros, como está ocurriendo en Barcelona, como están haciendo en Vitoria, como están haciendo en París, y en otras tantas ciudades del mundo.

“se construye el aparcamiento para traer más coches al centro, cuando el objetivo ahora mismo en cualquier ciudad del mundo que se considere informada es sacar los coches de los centros”

Es el pulmón y por lo tanto es imprescindible mantenerlo y además dejarlo en herencia, no solamente para nosotros, sino para los que vengan detrás. De hacer algo en El Campillín lo que habría que hacer es ampliarlo y no disminuirlo.

Decía que otras ciudades europeas están más adelantadas y más informadas, ¿la destrucción del Campillín es una inconsciencia?

No, yo no creo que sea un problema de inconsciencia ni de desinformación. Yo creo que es un problema de depredación de unos pocos que utilizan los medios y el poder que creen tener para mantener al resto de la gente desinformada. Con todos mis respetos, los medios manipulan o informan, y estamos asistiendo a una manipulación de las noticias brutal. Yo creo que es eso, falta de sensibilidad por un pequeño grupo de personas que se creen todopoderosas y que no se dan cuenta de lo que están haciendo con sus vidas y con las de los que vienen detrás.

Un momento del acto. Foto: David Aguilar Sánchez
Público asistente al acto. Foto: David Aguilar Sánchez

¿Faltan campañas informativas?

Evidentemente toda la campaña que se haga formativa, bienvenida sea, y de hecho yo si me dedico ahora esto es en ese intento de aportar. Entonces, sí, hay que contar. Y bueno, nos niegan la información de contaminación en las páginas oficiales de las autonomías, aquí también, en Santander también, no hay datos, están obligados por leyes a ponerlos, ¿por qué nos lo niegan? Porque a lo mejor si los tienes puedes hacer deducciones o trabajos, pero tenemos los datos de salud que es los que yo traigo y aporto para hacer ver a la gente que la contaminación que no ven no es inocua. Por ejemplo, en Oviedo, entre mayo, junio y julio de 2025 se calcula que se han muerto 28 personas por el exceso de calor. Eso es un dato. ¿Y por qué hay este exceso de calor? Entonces, tiras del hilo y la gente se va dando cuenta de que efectivamente la esperanza de vida se está quebrando.

En mis charlas siempre pido al público que levante la mano aquel o aquella que en su entorno personal, familiar o íntimo no tiene a nadie que haya pasado por un cáncer. Y no levanta la mano nadie. Eso hace veinte años no era así. Algo estamos haciendo, y eso hay que contarlo, no para asustar. Las enfermedades inflamatorias o que el que hace deporte corriendo alrededor de la carretera no se da cuenta de que se está envenenando más que si fuera andando. Esto hay que hablarlo, hay que contarlo, hay que saberlo y como cuando nuestros abuelos empezaron a vacunar a sus hijos, pues hay que empezar a cambiar de hábitos para poder asegurarnos una vida larga y sana.

Marisa Maliaño en El Manglar. Foto: David Aguilar Sánchez

Lo que nos está envenenando es lo que estamos metiendo por la nariz. La radiación solar es muy potente y nos invitan a ir a la playa horas y horas. ¿Por qué las personas que viven en las zonas más cálidas del país van tapadas? Por algo será, porque tontos no eran. ¿Por qué nuestros abuelos no iban a la playa a tumbarse? Porque claro que descansaban, pero de otra manera. ¿Por qué ponían árboles para que los animales estuvieran a la sombra las personas en las ferias, en las romerías? No eran tontos, los que estamos haciendo tonterías me parece que somos nosotros. Y esta propuesta de hacer un aparcamiento en el Campillín es una propuesta que está fuera de lugar, de tiempo y de todo. Si alguien quiere robar que robe, pero que no lesione; que se lleve la mordida, pero que no toque nada.

Fue profesora en Formación Profesional, ¿se está enseñando en los centros educativos como la salud depende de determinados modos de vida?

No, pero no es porque el profesorado no sea capaz o no tenga formación, sino que no les forman, les ponen unos currículums que no tienen nada que ver con esto. La salud debería ser transversal, obligada y el eje central. Como las enfermedades infecciosas las hemos superado, por las vacunas y por los antibióticos, pues no nos interesan, pero tenemos que volver a poner la salud en el centro.

Mencionaba lo público y es médica, ¿qué le parecen la huelga de sus colegas?

Ahí tengo el corazón partido porque efectivamente la mejora de las condiciones laborales las apoyaré en todos los gremios. Deberíamos de trabajar todo el mundo muchas menos horas, que no pasaría nada, y además tenemos que ensalzar el derecho al ocio y a tumbarnos en un parque, y para eso tiene que haber parques, claro. El reposo además es creativo y la creación nos beneficia al final a todos. Pero también es verdad que hay un cierto sector poderoso dentro de este gremio que le interesa reventar las iniciativas de la pública. Es algo que tampoco debemos de perder de vista. Soy una defensora desde siempre de que los gremios deben de tener negociaciones colectivas. Es decir, en el caso de los de la sanidad, médicos, enfermeras, auxiliares, botones, limpiadoras, creo que deben de tener unos convenios colectivos que sean compatibles, superponibles y equidistantes, y no los médicos por un lado, las enfermeras por otro, que eso es el divide y vencerás de los sindicatos amarillos de toda la vida. Soy una convencida de que la sociedad es sociedad y que bendito sea el que trabaja en lo que le gusta y sabe. El valor de los trabajos debe de ser lo más equidistante posible, que debería haber una renta mínima y una renta máxima, límites, y creo que deberíamos de vivir una sociedad más amable entre nosotros admirando a quien se puede dedicar a lo que hace porque le gusta y porque sabe. Cuando dicen que los médicos ganamos mucho, creo que la riqueza está tanto en lo social como en lo que ganas. Si no tienes un entorno social amable, cálido y sano, qué más da ganar más o menos. Ahora voy al tema de la salud pública, la prevención en cualquier caso es muchísimo más útil que un sistema sanitario maravilloso. Apuesto por un sistema sanitario maravilloso, para quien le haga falta. Quiero pagar mis impuestos, no me importa cuántos, y morirme porque me parta un rayo sin usar ningún sistema de salud. Con todo lo que se haga de prevención se evita la enfermedad. No hay salud pública que mejore eso.

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