Menos personas viajan, pero quienes lo hacen, gastan más. Así podría resumirse la situación del turismo en España hoy. Los españoles hicieron 175,7 millones de viajes en 2025, con un descenso del 4,7 % sobre el año anterior, pero gastaron un 2,6 % más, hasta 63.853 millones, una tendencia que ya se observó en 2024, y que sitúa las cifras de viajes todavía por debajo de 2019, antes de la pandemia.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este jueves las cifras de turismo de los residentes al cierre de 2025, que reflejan una caída del 6,1 % en los viajes en el interior del país (son un 87 % del total), mientras que evolucionaron al alza los destinos internacionales (5,2 % más).
El número de viajes se ha ido recuperando progresivamente tras la pandemia, pero no se acerca todavía al dato de 2019
Aunque el número de viajes está todavía considerablemente por debajo de los casi 194 millones de 2019, el gasto se sitúa muy por encima del de aquel año, cuando se computaron 48.000 millones.
Los noches consumidas en los casi 176 millones de viajes sumaron 788 millones, con un recorte del 2,8 %. De ellas, un 77,2 % fueron en lugares nacionales, que concentran el 63,1 % del gasto total y arrojan un gasto medio por persona y día de 66 euros.
El número de viajes se ha ido recuperando progresivamente tras la pandemia, pero no se acerca todavía al dato de 2019, máximo histórico, porque los movimientos interiores siguen muy por debajo de entonces.
En gasto se han superado holgadamente los máximos tanto en destinos nacionales como internacionales, movidos fundamentalmente por el fuerte aumento de los precios de los servicios turísticos. El desembolso medio por día sube hasta los 131 euros en los viajes al exterior, que suponen el 22,8 % de las pernoctaciones y el 36,9 % del gasto total.
El “turismo de calidad” era esto
En opinión de Ernest Cañada, miembro del colectivo Alba Sud, especializado en políticas turísticas, los datos del INE confirman una tendencia al encarecimiento del turismo. ¿Por qué? En opinión de Cañada existen varios factores, uno de ellos, la propia apuesta de las administraciones públicas por fomentar el llamado “turismo de calidad”, eufemismo para hablar de turismo de alto poder adquisitivo.
“Los datos muestran una tendencia hacia la bifurcación en el acceso al turismo. Menos gente pudiendo viajar y que cuando lo hace gasta más, y más gente que no puede viajar” apunta Cañada, para el que la respuesta a la masificación turística no ha sido un reordenamiento de la actividad para permitir un disfrute sostenible y equitativo de las vacaciones, sino la eliminación, vía precios, de los turistas con menor poder adquisitivo.

Según Cañada los hoteles tienen precios altos no tanto por el encarecimiento de la energía, los alimentos o los salarios, como “porque pueden permitírselo”. “Tienen un público cautivo de personas que van a seguir viajando aunque cueste más, así que se aprovechan”.
Para el investigador catalán de fondo están unos márgenes empresariales que no dejan de crecer con el apoyo de unas administraciones que inyectan dinero público en fomentar el turismo para clases medias y altas, tanto nacionales como internacionales, a través de eventos y actividades pensadas sobre todo para ellas, como festivales, grandes competiciones deportivas o estaciones de esquí, así como subvenciones a vuelos.
Cañada también apunta a la entrada de los fondos de inversión en el sector hotelero está teniendo consecuencias muy negativas. “Buscan rendimientos a muy corto plazo, fundamentalmente a través de precios altos y poco personal en los hoteles”. Esto se traduce en sobrecarga de trabajo para una mano de obra fundamentalmente inmigrante.
En opinión del experto “se está produciendo una bifurcación entre quienes hacen cada vez menos viajes y quienes están en la precariedad vacacional”. Hoy un tercio de la población no puede permitirse una semana de vacaciones fuera de casa. En comunidades como Andalucía sube hasta el 40%. En el caso del Principado, en 2024 eran un 30% de asturianos los que no podían marchar de vacaciones, un año más tarde, según las mismas cifras del INE, el porcentaje es ya del 33,5%.
¿Qué nos dicen los datos asturianos?
Los asturianos realizaron el pasado año 3,8 millones de viajes, lo que supone un descenso del 3,9 por ciento respecto a 2024, si bien el gasto total que realizaron aumentó un 11,9 por ciento, hasta 1.416 millones de euros.
La tendencia a la bifurcación entre quienes pueden viajar y quienes quedan fuera también se advierte en las cifras asturianas. Los asturianos que realizaron viajes sumaron casi 17 millones de pernoctaciones, un 6,2 por ciento más que el año anterior, mientras que la duración media de sus viajes aumentó un 10,5 por ciento, hasta 4,46 días.

El gasto medio por persona aumentó un 16,4 por ciento, hasta 371,58 euros, mientas que el medio diario por personas subió un 5,4 por ciento, hasta 83,35 euros.
Los datos del INE también reflejan que Asturias fue el destino de algo más de 4 millones de viajes de los residentes en España, lo que sitúa el Principado como el décimo destino entre las comunidades autónomas.
Esos viajes con destino a Asturies supusieron un gasto total de 1.235 millones de euros, con un gasto medio por persona de 304 euros y un gasto medio por persona y día de 63 euros. En comparación con otras comunidades Asturies sigue siendo un destino donde el gasto es relativamente bajo, y algo inferior a la media española.
El gasto medio diario más alto en los viajes interiores se dio en Madrid y Canarias, con 102 y 101 euros, respectivamente. En ninguna otra comunidad se superan los 100 euros por día.
































