La activista y escritora Moira Millán (El Maitén, Chubut, 54 años) presentó su libro ‘Terricidio: sabiduría ancestral para un mundo alterNATIVO’ en Local Cambalache de Oviedo/Uviéu. La weychafe (guerrera) mapuche imparte seminarios, talleres, charlas, conferencias, escribe libros y realiza documentales para explicar al mundo la situación de los pueblos indígenas y defender su lugar.
Moillán es la impulsora de la primera pluriversidad indígena, construida sobre la filosofía del sur que incluye todos los conocimientos de los mundos indígenas, afro y cimarrones excluidos.
Al invasor le denomina “winka”, por la primera invasión inca. Así, cuando más tarde llegó la conquista española, los mapuches ya estaban preparados y vencieron a España. Después sufrieron la invasión de Chile y Argentina, con una guerra autodefensiva, lo que constituyó un genocidio.
No le gusta el término Latinoamérica, prefiere hablar de Indoamérica porque en innumerables pueblos en todo el continente no se hablan lenguas que procedan del latín. Considera que Argentina utilizó el mutacionismo con los indígenas porque no podía con ellos. De hecho, es el único país que votó en contra de una resolución sobre los derechos de los pueblos indígenas en la ONU en 2024.
Defiende la libre determinación de los pueblos, ¿cómo Palestina y el Sáhara?
Lo que hay es una analogía en cuanto a la opresión, el colonialismo y la lucha por la libre determinación y por el resguardo de los territorios. Esto es lo que nos une, lo que nos genera, por lo menos en mí, una empatía, una sensibilidad y una solidaridad inmediata. Pero luego también hay una diferencia en el sentido de que el pueblo mapuche no sostiene una práctica de religiones coloniales como propia. Nosotros sostenemos nuestra propia espiritualidad y ahí en esa espiritualidad anida una filosofía, una cosmovisión que interpela de manera radical a todo el sistema. No compartimos el poder como concepto de poder occidental, que las religiones coloniales hábilmente han logrado inocular, nosotros las cuestionamos, hasta esta idea de Dios o Alá. Por lo tanto, se entiende ahí el verticalismo como una forma de estructurar una organización política. En el caso nuestro, no, nuestra guía es la mapu, la tierra. La tierra habita en nuestros cuerpos, territorios, y entonces no hay algo que sea inherente al hombre o a la mujer. Si el espíritu de la tierra te habita y determina tu accionar, tu rol, tu propósito, el género es intrascendente. La filosofía del pueblo mapuche es una filosofía totalmente revolucionaria. Y temen que se propague por el mundo.
¿Es por esta razón por la que los mapuches son señalados y perseguidos?
Exacto, por eso personas como yo, de mi pueblo, que salimos a hablar, estamos tan perseguidas. Yo estoy amenazada de muerte. La ministra de Seguridad en su momento, junto con el gobernador, utilizaron la cadena nacional para señalarme como líder terrorista. Y eso, por supuesto, tiene un pacto directo en mi vida. Cerraron mis cuentas, yo no puedo cobrar ni un giro de Western Union. Estoy perseguida, controlada, lo mismo que toda mi familia, nos vigilan con drones y esto es básicamente porque temen que en medio de esta gran crisis civilizatoria emerja la posibilidad de crear un pensamiento que nos dé esperanza, que nos marque. De hecho, mis hijas se van a ir ahora, porque no es vida la que estamos teniendo y son jovencitas.
¿Qué pasa con el progresismo en América Latina con Gustavo Petro o Lula da Silva?
Esto es interesante porque en esa reconfiguración geopolítica entre los opresores y los oprimidos, el sistema se recicla y volvemos siempre a lo mismo. Yo vengo de ahí y lo que veo es que en cierta medida son la antesala necesaria para el fascismo. Porque son todos los procesos que generan decepción y cuando te decepcionás te resignás, ya no tenés perspectiva de ser partícipe directo de una democracia donde vos entrés en la agenda. Entonces eso provoca que la gente se vaya con el fascismo. Lo que está fallando no sería la democracia porque la democracia como tal no la estamos conociendo. Ese sistema de representación está en crisis. Es reimportante caracterizarlo correctamente porque estamos a tiempo de cambiarlo. Acá hay algo muy claro y es que han socavado la democracia a partir del sistema de representación electoral. Entonces, hay que encontrarle una salida. A mí se me ha ocurrido que una de las salidas sería democratizar el sistema de representación electoral. Si por ahí se va colando la tiranía, entonces, democraticémoslo. ¿De qué manera? Quitándole el monopolio de la democracia a los partidos políticos. Hoy en día solo los partidos políticos pueden representar la voluntad de los pueblos y los partidos políticos, en su estructura verticalista y patriarcal, han provocado esta crisis. Entonces, necesitamos darles cabida a las organizaciones de base, organizaciones fuertes que vienen muy estructuradas, digo el movimiento feminista o transfeminista, el ambientalismo, los pueblos indígenas, todos en poder autorrepresentarnos. Claro, habría que reformar constituciones y habría que reconfigurar el orden de gobernabilidad en el mundo. Estamos hablando de una verdadera revolución y ni siquiera, para mí sería una transición hacia una verdadera revolución.
Lucha por la recuperación de las tierras indígenas ancestrales en Argentina, un derecho reconocido por la reforma constitucional argentina de 1994. ¿Se ha perdido?
Sí, la Constitución dice que somos preexistentes, pero después esa preexistencia no tiene una aplicación, un marco normativo que obligue a la justicia y a los gobiernos a reconocer nuestro derecho al territorio. Es como un enunciado que después termina en nada. Se han firmado acuerdos y tratados internacionales, como el convenio 169 de la OIT, en el que específicamente se menciona el derecho de hacer valer como una herramienta jurídica internacional, pero el gobierno no siempre lo reconoce. Hubo un tiempo en que Argentina era como el faro de los derechos humanos y andaba por el mundo firmando cuanto tratado se daba por los derechos humanos, que después de cara a la sociedad civil y particularmente a los pueblos indígenas no cumplía. Este otro (Milei) descaradamente está votando todo lo que tenga que ver con desarmar la protección mínima que la naturaleza y los pueblos precisan, y esa motosierra pasa también por todo lo que serían convenios, acuerdos y tratados internacionales. Además de retractarse todos esos acuerdos, vota todas las políticas que sean represivas, que sean negacionistas. Entonces, cuando se dice que hay un retroceso, en realidad hay un retroceso en la esfera de lo que sería la diplomacia internacional, hay un retroceso en la imagen que Argentina proyectaba, pero en cuanto a los derechos indígenas no hay retroceso, hay una intensificación de la represión, porque nunca hubo un avance, así que no puedo hablar de retroceso.
“Milei no sale de un repollo, Milei es argentino y sale de una Argentina fascista”
Con Javier Milei, Argentina ni lucha contra la violencia machista ni tiene agenda ambiental, es completamente opuesto a lo que defiende la comunidad mapuche.
Claro, yo creo que Milei ha puesto de manifiesto una lógica, un pensamiento y una cultura que ha estado siempre y que ha sido nutrida y alimentada siempre desde el Estado en la conciencia de la argentinización. Milei no sale de un repollo, Milei es argentino y sale de una Argentina fascista, de una Argentina que encarna todo lo que está mal y él es hijo de esa Argentina que se ha perpetuado en el tiempo a pesar de todo. Él, que le gusta hablar de la casta, es de la casta del poder. La verdad que a los mapuches nos da rabia la actitud pasiva de la argentinidad. Nosotros estamos realmente poniendo el cuerpo a las balas, peleando en primera línea y vemos una inmensa población argentina, o sea millones y millones que se han levantado en otras ocasiones que podrían hacerlo en este momento. Por ejemplo, Messi le dio la mano a Trump y durante dos semanas, por lo menos, los medios argentinos no hablaron de otra cosa. Me río de esa infantilización subjetiva que tienen los argentinos, de pronto la vida se les desplomaba porque su ídolo había dado la mano a Trump. La Argentina siempre buscando un redentor, siempre buscando el líder, el Mesías que los va a salvar. El humano no tiene sabiduría en sí mismo, es errático por naturaleza. Si nosotros queremos buscar sabiduría, la tenemos que buscar en la tierra. Pero asumir que los animales son nuestros hermanos mayores avergonzaría toda la teoría de la supremacía antropocéntrica. ¡Cuánta estupidez! Desde ese lugar difícilmente vamos a poder salvar a la humanidad porque yo siempre digo que la tierra se va a salvar a sí misma, los que vamos a desaparecer somos nosotros. Entonces, a veces hasta me pregunto si vale la pena.
Imagino que tiene que ser desolador ser mujer indígena argentina en tiempos de Milei.
Es tremendo lo que está sucediendo, pero no quiero hablar solo de mí, hay un montón de mujeres indígenas en lucha que están siendo reprimidas y perseguidas. Yo creo que soy afortunada porque si mañana me matan, porque estoy amenazada, habrá algunas voces dispersas en diferentes partes del mundo que algo dirán, eso espero. Pero hay un montón de mujeres en este momento que no conocemos y que están sufriendo represión, encarcelamiento e incluso muerte. También las diversidades, porque hay un ensañamiento sobre los cuerpos trans, hay un deseo de eliminación absoluta, no solamente de sus derechos, sino hasta de eliminarlos físicamente. Veo ese dolor porque también en mi entorno familiar, en mi familia directa íntima, personas que amo son diversas, que en su condición de mapuches, diversas y en la defensa del territorio tienen que estar de manera triple en alerta. Creo que son tiempos en que podemos tejer un consenso por la vida entre todos los sectores, que el movimiento LGTBQ+ tiene que salirse de la mera lucha por los derechos civiles y trascenderla hacia los derechos por la vida completa.
¿Ese es el papel del feminismo, también?
El movimiento feminista en el mundo tiene que empezar a adquirir el protagonismo que la historia le está demandando y que no puede quedarse en meros derechos civiles, tiene que empezar a tomar una agenda más fundamental en la existencia de toda la humanidad. Hay un sector que también me parece muy importante, el de la gente precarizada laboralmente. La gente está empezando a perder todos esos derechos que se tenían y ya no solamente se debería cuestionar la pérdida de todos los derechos laborales, sino qué tipo de trabajo y desarrollo económico se está pugnando en la actual agenda del poder global. Porque, por ejemplo, en este discurso de la transición energética, los que venían trabajando en el petróleo, los que venían trabajando en las energías convencionales, tenían cierto pago, cierta contención laboral, y todos los trabajadores de la transición energética están absolutamente precarizados. Esto es muy significativo de cómo el sistema y las grandes corporaciones ven a unos y a otros. Entonces, tendría que haber solidaridad y se tendría que plantear también una lucha ahí y ver cómo esa transición energética propone también una transición de nuevo pacto entre los trabajadores y las empresas.
Yo no creo en el capitalismo, lucho contra el capitalismo, creo en otro orden no solamente social sino político, filosófico y hasta espiritual distinto, pero reconozco que para que lleguemos a esa utopía, vamos a tener que transicionar por otros ensayos. Probablemente erráticos también, pero los tenemos que transitar para saberlo. Entonces, son tiempos en que no estamos para tejer alianzas porque las alianzas suponen el compromiso de una agenda más global y de un acuerdo del objetivo del horizonte en su plenitud. Estamos para hacer acuerdos, estamos para realizar consensos. Y tal vez la sumatoria de esos consensos nos lleve a una verdadera alianza.
Denuncia el femicidio de las mujeres indígenas, pero se identifica más como antipatriarcal que como feminista.
Sí, siempre digo que el feminismo no tiene el monopolio de la lucha antipatriarcal. Hay muchas otras maneras de enfocar la lucha antipatriarcal. El feminismo es tan solo una expresión más. Así como decimos que los partidos políticos no tienen monopolio de la democracia y hacemos democracia cuando nos organizamos y luchamos para emplazar la agenda social, lo mismo en el campo del feminismo y de la lucha antipatriarcal. Yo no soy feminista, yo soy una mujer mapuche que tiene una filosofía cuya caracterización del patriarcado viene de mi mirada anticolonial, no viene de una lectura occidental sobre el feminismo. Entonces, en esa lucha antipatriarcal, claro que nos podemos hermanar con la lucha feminista y hacer cosas juntas. Ahora, el feminismo plantea una sola lógica, apunta hacia un solo lugar, la disputa del poder. Y como decía una hermana mapuche en gulumapu, Anita Epulef, una gran sabia y chef, las mujeres mapuches no somos feministas porque no le disputábamos el poder al patriarcado, sino que queremos desintegrar ese poder y nosotras vamos por emplazar la armonía, volver a la armonía. Entonces, creo que ahí hay una diferencia sustancial porque el concepto de poder no nos pertenece, no es nuestro. No hubo nunca en el pueblo mapuche estados religiosos, piramidales, como sí los hubo en otros pueblos indígenas. Siempre fue horizontal. Tenemos que tener una mirada más integral de la vida. Me parece que, por lo menos, en Indoamérica eso está sucediendo. Hay alianzas, hay consensos estratégicos entre sectores feministas, mujeres indígenas y ambientalistas. Vamos a ver qué pasa el devenir de la lucha por la preservación de los glaciares porque Milei con su locura y su perversión puede llegar a aprobarlo como lo ha hecho, ha conseguido que sus payasos aprueben la reforma de la ley de glaciares, pero después la lucha va a ser territorial. Creo que ese va a ser un punto de inflexión, porque se trata del agua. Vos podés reformar los derechos laborales y quitar derechos, podés precarizar la educación, pero quitarnos el agua…
¿Podría haber una guerra del agua como en Bolivia?
Exactamente el antecedente está en Bolivia y creo que eso se viene para Argentina. Que se meta con el agua ya es demasiado. Así que vamos a ver qué pasa durante el transcurso de este año.
Defiende la necesidad que tiene la sociedad de volver a conectar con la naturaleza y la tierra, ¿qué beneficios nos reportaría?
Creo que restauraría el orden cósmico, permitiría armonizarnos y cuando hablamos de armonía estamos hablando de equidad, estamos hablando de justicia sanadora. Necesitamos empezar a pelear por una justicia sanadora y esa justicia sanadora abraza a todas las vidas y en todas sus formas. Me parece imprescindible porque no hay tiempo. Estamos yendo al exterminio.
¿En su comunidad sí que están haciendo esto?
El pueblo mapuche está muy oprimido. Somos casi cuatro millones de mapuches entre Chile y Argentina y estamos sufriendo muchísima persecución. Entonces, estamos haciendo el intento de vivir como mapuches. No es que lo podamos lograr en plenitud porque cada vez que lanzamos un espacio de esa justicia sanadora, el Estado nos reprime. Entonces si cualquier lector quiere ir a la Patagonia y ver al pueblo mapuche va a decir: “Uy, pero yo creía que ustedes ya tenían un ensayo práctico”, y no, no se va a encontrar con eso, lo que se va a encontrar es con un pueblo que lo intenta y que recibe balas y persecución a cambio de ese intento.
¿Cuál es la diferencia entre los mapuches de Chile y de Argentina?
Somos una sola nación dividida por fronteras artificiales e impuesta por los Estados. Hablamos el mapuche, tenemos la misma lengua. O sea, estructuralmente desde nuestra identidad, somos el mismo pueblo. La diferencia es que en el lado guluche (Chile) se ha preservado más la estructura espiritual, hay más machis, se habla el mapuche y eso es porque hubo un abordaje de la conquista distinta. Porque en Chile se hablaba de integracionismo, entonces se hizo la pacificación de La Araucanía, que te mataban, que te esclavizaban, pero al mismo tiempo reconocían tu existencia. Te reconocían como si hubiera sido lo que antecedió a la conformación del Estado y recuperaban la narrativa del pueblo mapuche peleando contra la corona española. Lo que nunca decían es que con los españoles se llegó a un acuerdo para la libre determinación y con los chilenos hubo genocidio.
De este otro lado, del lado argentino, era conquista al desierto y ahí hago la analogía con los palestinos. Porque así como Golda Meir decía: “Una tierra sin gente para una gente sin tierra”, el Estado argentino aseguró que ahí había un desierto, que no había gente. Por lo tanto eran tierras colonizables, eran tierras que iba a endosarse el Estado argentino. Recientemente, el Gobierno de Milei volvió a asegurar que en la Patagonia solo había guanacos y muy poca gente. Entonces, lo que hemos visto es que en el lado argentino han debilitado absolutamente todo lo que es nuestra cultura. No se habla del mapuche, la espiritualidad estuvo casi extinta hasta que en la década de los 90, los jóvenes, yo era muy jovencita, fui parte de ese viaje de reivindicación identitaria, empezamos a recuperar la ceremonia. Pero la espiritualidad mapuche es muy perseguida. Y una machi tiene un poder tan grande que, por ejemplo, yo me curé de un cáncer de estómago. Sí, y esto es increíble porque en esta sociedad, donde la ciencia supuestamente recibe mucha impresión económica para resolver temas de este tipo y no hay una cura para el cáncer, las machis te están curando el cáncer. El Estado argentino en particular es muy negacionista y muy racista. De hecho, se considera la Europa de Sudamérica y tiene 36 naciones indígenas, más que en Chile.
¿Cómo es un día en la comunidad mapuche?
Antes eran de mucha tranquilidad. Siempre tuvimos lucha, pero había periodos de paz, quizás cortos, pero existían. Desde hace más o menos cinco años a esta parte, desde (Mauricio) Macri, no hemos parado de sufrir persecución. Se fue intensificando porque se fue inoculando la idea de que somos terroristas, que somos extranjeros en nuestra propia tierra. Las corporaciones, yo le digo sicarios de la comunicación, han logrado penetrar en esa subjetividad de esa argentinización negacionista. Entonces, con el Gobierno Macri sufrimos muertes, desalojos, persecución; con el Gobierno de (Alberto) Fernández también, y con el Gobierno de Milei esto se ha intensificado.
¿Cómo práctica la espiritualidad el pueblo mapuche?
Tenemos una práctica espiritual milenaria. Nuestra espiritualidad no se ha perdido. Me es muy difícil a veces hablar de este tema porque es traer una lógica muy desconocida para ustedes. Yo me siento protegida. A mí me toca estar mucho en la organización de la autodefensa cuando hay situaciones de choque y yo veo que ha habido mucha protección, aparecen elementos de la naturaleza guiándonos, ayudándonos.
¿Y cómo pueden casar la economía y la espiritualidad?
Es un tema que me inquieta mucho. Nos burlábamos un poco de este sistema porque todo lo que no puede comprender, ni puede ni quiere la ciencia explicar, cae en el esoterismo. Hacen un reduccionismo trivializando nuestros saberes como si todo fuera parte de la psicomagia. ¡Qué absurdo! Estamos convencidos que una persona puede ser dueña de una montaña, dueña de un río, dueña de un mar, es absurdo. No hay un sistema más absurdo que este que nos han impuesto. Estamos tan domesticados que es muy difícil correrse un poquito y ver lo ridículo. Eduardo Galeano en ‘Patas Arriba’ lo dejaba poéticamente expresado.
Ha venido a Asturias a presentar ‘Terricidio: sabiduría ancestral para un mundo alterNATIVO’. ¿Qué es el terricidio del que habla en su libro?
El terricidio es una categoría que engloba todas las formas de agresión a la vida que inventó el sistema. Entonces, cuando hablamos de feminicidio, ecocidio, genocidio y epistemicidio es terricidio. Es sintetizar que hay muchas formas de asesinar la vida y que todas esas vidas ensamblan, que todas esas vidas importan y que no podemos luchar contra una sin involucrarnos en las otras. Entonces, lo que decimos es que esta capacidad que tiene el sistema de reciclarse y de justificarlo todo ha logrado diseccionarnos, ha logrado fragmentarnos. Los distintos y múltiples frentes que se organizan por la ecología, que se organizan contra el patriarcado, que se organizan por la defensa de un idioma no encuentran puntos en común porque son como cápsulas y de esta manera es administrable para el poder esa oposición. Sin embargo, cuando vos entendés que todo está ensamblado y todo se relaciona, entonces generás un bloque integral de fuerzas diciendo: “No queremos esto”. Ahí no hay posibilidad de gestionar el sostenimiento de un modelo opresivo como este. Si está dividido es más fácil hacerle frente.
“La gran confusión que se logró consolidar por parte del poder fue sustituir la espiritualidad por la religiosidad”
‘Terricidio’ viene a colocar esa otra categoría que hacía falta y que mete también algo muy importante para nosotros que es la espiritualidad, que no es lo mismo que la religiosidad. Los ecologistas no hablan de la espiritualidad, el feminismo no habla de la espiritualidad, porque la gran confusión que se logró consolidar por parte del poder fue sustituir la espiritualidad por la religiosidad. La espiritualidad en realidad es la capacidad inherente que tiene el humano cuando viene al mundo de percibir. Nosotros creemos que el mundo en la vida es tridimensional y por ejemplo el patriarcado durante muchísimo tiempo y lo sigue haciendo, pero ya podemos contestarle, se ha burlado de esa capacidad que teníamos las mujeres de percibir. Cuando las madres sentían que algo iba a pasar, el hombre todo el tiempo descalificaba a la mujer con esta capacidad de percepción que es superior, hay que decirlo, a la que tiene el hombre. Para nosotros tiene un nombre, una categoría y está dentro de nuestra organización espiritual. Esta espiritualidad está siendo perseguida porque nos daría herramientas para la autodefensa frente a un mundo que se está fortificando en sus políticas belicistas.
‘Terricidio’ habla de muchos encuentros entre animales, el pueblo mapuche, el viento, la lluvia. Si lo lees te vas a encontrar con testimonios increíbles, donde el viento vino a ayudar, donde la lluvia vino a ayudar, donde los animales vinieron a ayudar. Esos testimonios de lucha y defensa territorial están en todo el mundo, en distintos pueblos que me han regalado anécdotas. Me estoy dando cuenta de que está surgiendo un nuevo movimiento que no es solo de los pueblos indígenas, que es de los pueblos telúricos, los que están permitiendo descolonizarse de todo esto, de las cadenas o los grillos que nos puso la colonialidad y están empezando a percibir el territorio, están empezando a ver más allá y a dejarse permear por eso. Y están los pueblos domesticados. Entonces son dos grandes grupos, los pueblos domesticados, que quieren seguir reciclando el sistema con reformismo y con progresismo, y estamos los pueblos telúricos.
En breve, publicará otra novela en Argentina, ‘Los caminos del cilantro’. ¿Vuelve a acercarnos al mundo mapuche?
Sí, es una distopía sobre la alimentación, que es un tema que a mí me preocupa y que investigo mucho. Me gusta cocinar y vivo en el campo desde hace 26 años, así que presto atención hasta del tipo de leños que utilizo, porque yo solo cocino con cocina de leña. Así se me ocurrió escribir una novela que cuenta una tiranía que se levanta tirando abajo las repúblicas coloniales que vienen, como toda tiranía, con falsa propaganda e instalan una corporocracia que va a generar distintas pandemias para debilitar la condición de humanidad. Es decir, el asesor de este tirano le dice que todas las tiranías fracasaron porque el humano siempre vuelve a recordar quién era. Le confiesa que uno de los factores principales de memoria es el aroma y los sabores. Entonces para poder arrancarle esa condición de humanidad había que arrancar los aromas y sabores. La novela cuenta cómo este tirano va generando condiciones para eliminar la gastronomía, para perseguir a los horticultores, a los cocineros. Al mismo tiempo, en la cordillera sur de la Patagonia dos mujeres mapuches, dos jovencitas, hacen un camino inverso, van recuperando la cocina, que es un bastión de resistencia donde nosotras volvemos a recordar, a reinstalar la memoria en los sabores y en los aromas. Se va a presentar en Argentina en agosto y después veremos las editoriales que la quieran publicar en el mundo.
































