Hay un proverbio chino, augurio de buenos deseos, que dice “Ojalá no vivas tiempos interesantes”. El murmullo general es que estamos viviendo muchos -demasiados- eventos canónicos que nos agitan como terremotos, arrebatándonos la sensación de control y estabilidad que tanta falta nos hace como sociedad.
Ante la ausencia de la perspectiva objetiva del “qué está pasando aquí”, propia del presente de un mundo cambiante, Enric Juliana y Estéban Hernández se disponen arrojar un poco de luz al túnel caótico que presentan los eventos geopolíticos actuales con la publicación de ‘Viaje a un nuevo mundo’ (Arpa Editores, 2026), libro que este jueves fue diseccionado en la Escuela de Comercio de Xixón, en un acto organizado por la Sociedad Cultural Gijonesa, y que fue conducido por Lorena Gil.
Precisamente, con una pregunta así de precisa y de amplia a la vez, Enric Juliana (Badalona, 1957) intentaba explicar qué estaba pasando en el mundo. Para el periodista de La Vanguardia el afán expansivo de Trump viene dado porque Estados Unidos se ha visto sometido a una importante pugna en la que no se veía desde la II Guerra Mundial. La competición a la que China ha arrastrado a Norteamérica es por el desarrollo tecnológico, social y económico, pero no ideológico. “Estados Unidos es un imperio que intenta sobrevivir y continuar”, afirmaba el analista político. “Se trata de una competición de nuevo tipo en términos históricos”, explicaba Juliana, señalando como factores clave la hegemonía sobre la energía (las materias primas y los combustibles), los mecanismos para transportar dicha energía y otros bienes y, por último, el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Bajo este marco resulta más fácil dar una explicación a lo que está sucediendo en Ormuz y Venezuela. “Es una competición por el futuro”, sentenciaba Enric Juliana, “el desarrollo tecnológico chino supuso un desafío para la línea que seguía el desarrollo del capitalismo. Esto explica el peligro que vislumbra Estados Unidos respecto a China”.
En esta línea, los periodistas no dudaron en adentrarse en la guerra de Irán. Aquí entra, por supuesto, Israel. El Estado sionista prentende ser un nodo energético y ser indispensable para Estados Unidos. Juliana conceptualizaba los cambios tecnológicos como cambios de herramientas que se perfeccionan: “La IA es algo más que esto. Se mueve en todas direcciones y cambia todo en cuestión de conceptos. Las lógicas que tenemos sobre la vida social y económica se van a modificar. Nadie sabe lo que va a pasar. Los diagnósticos que se están dando son incluso contradictorios. Estamos en lo viejo y en lo nuevo simultáneamente”. Por eso mismo, la tentación autoritaria está ganando puntos en el mundo. Enric Juliana apuntaba que este contexto parece necesitar beber de gobiernos fuertes, duros e incuestionables, ajenos a la crítica de la sociedad política, que se sientan legitimados para tomar decisiones muy rápido, incluso aunque éstas sean contradictorias. De forma certera, el analista político nos hacía mirar de nuevo hacia China, con el modelo de gobierno de partido único.



Estéban Hernández ampliaba el análisis de su colega explicando que estamos frente a una Revolución Industrial muy especial, que trastoca todo aquello en lo que los Estados anteriores se habían apoyado históricamente para conseguir sus objetivos. “La población empieza a no importar”, apuntaba Méndez, casi rayando la distopía. “Estados Unidos también necesita ganar potencia y poder respecto a sus socios”. El analista político de El Confidencial ponía como ejemplo el caro precio que está pagando Europa con la guerra de Ucrania.
Redibujar las rutas de mercado
Ambos analistas coincidían en que la actual intención global es redibujar las rutas de comercio, buscando sin cesar canales nuevos por el control de las rutas, tal como pasó con el Canal de Suez en su momento. “Toda la industria petrolera que conocemos nace en Persia. No deja de ser significativo que estas nuevas dinámicas sucedan también ahí”, destacaba Juliana. En el caso de Israel, los periodistas, ven claro cómo busca la hegemonía a través de la ampliación del territorio con vistas, a la vez, de expandir las rutas y la reorganización de la energía. Juliana tiraba de una metáfora fisiológica humana: “Los estrechos son los puntos sensibles del sistema cardiovascular global. Si se bloquea Ormuz, puede haber un infarto”. Tal como sucedía con China, Irán ha encontrado el punto débil de Trump. Sabe que la forma de enfrentarse a Estados Unidos es dejar claro que el equilibrio se ha roto y puede hundir a los emporios de los Emiratos Árabes. “Ahora, para Estados Unidos, el desafío es cómo salir de ésto sin que parezca que han sido derrotados”, afirmaba Juliana.
Esteban Hernández confirmaba que, para Netanyahu, el fatídico 7 de octubre supuso la justificación perfecta para desatar todas sus fuerzas. En ese momento, Israel se salta todos los límites de la red internacional construida para salvaguardarnos de los riesgos actuales.
¿Qué le espera a España?
Aunque ambos analistas políticos son cautos con las predicciones electorales, sí que dieron algunos trazos ante la política nacional. Hernández lo comparaba con los casos que estamos viendo en la derecha europea. Asistimos a un auge del bloque derechista, conformado por las derechas tradicionales (PP) aliadas con las populistas extremistas (Vox). “Es un signo de la época de Estados Unidos. Las derechas tienen más coincidencias en sus objetivos que en sus diferencias”, comentaba Hernández. Al mismo tiempo, vemos cómo la izquierda socialista y liberal pierde fuelle.
Por su parte, Juliana ve las próximas elecciones en España como un dilema: “España vivirá un proceso electoral abierto en el que la última palabra la tendrá la gente. Lo que está claro es que las elecciones no las van a decidir ni los jueces españoles ni Antena 3”.
































