Una mirada a la larga marcha por el derecho al aborto

Teresa Meana repasa este domingo en Les Cigarreres la historia de una conquista democrática que vuelve a estar cuestionada.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El Parlamento Europeo aprobó este miércoles, por 358 votos a favor, 202 en contra y 79 abstenciones, una iniciativa ciudadana para que cualquier mujer en cualquier lugar de la UE pueda abortar de manera gratuita en otro país si en el suyo se encuentra con prohibiciones y obstáculos graves. La propuesta, en contra de la que votaron los eurodiputados de PP y Vox, plantea un fondo económico para sufragar el tratamiento médico de quienes necesitan dejar su país para interrumpir su embarazo.

La iniciativa, cuyo éxito o fracaso final dependerá de la decisión de la Comisión Europea, el gobierno de la UE, que bien podría archivar en un cajón lo aprobado, supone en todo caso una llamada de atención frente a la ola derechista que vuelve a cuestionar un derecho que, hasta ayer, parecía avanzar en toda Europa de manera inexorable.

Según Amnistía Internacional al menos veinte países europeos ponen obstáculos serios al ejercicio del derecho al aborto.

Según un reciente informe de Amnistía Internacional, al menos veinte países europeos ponen obstáculos serios al ejercicio del derecho al aborto. Polonia, Malta, Italia o Hungría, donde se obliga a las mujeres que desean abortar a escuchar el látido del corazón del feto, son los más restrictivos desde el punto de vista médico y legal. Sin embargo, en otros en principio más abiertos, como Alemania, Austria, Bulgaria, Chipre, Croacia, Letonia, República Checa o Rumania, el aborto no es gratuito. En Austria por ejemplo prácticar un aborto puede costar a las mujeres entre 400 y 1.600 euros dependiendo de la clínica y el método empleado. Incluso en España, uno de los más avanzados, el derecho al aborto está muy restringido en la sanidad pública y encuentra serias dificultades en las comunidades gobernadas por la derecha.

Recordar de dónde venimos

Es en este contexto de ofensiva ultra y cuestionamiento de los derechos de las mujeres en el que AMA Asturies ha querido echar la vista atrás con un acto sobre la historia de cómo se conquistó este derecho. Será el domingo a las 13h en Les Cigarreres de Xixón con la filóloga Teresa Meana, cofundadora en la Transición de la Asociación Feminista de Asturias, una entidad cuya actividad sigue hasta hoy, y que fue impulsada en 1976 por mujeres del Movimiento Comunista de Asturies y la Liga Comunista Revolucionaria, así como por independientes y militantes de otras organizaciones, todavía ilegales y clandestinas en aquel momento, como el Partido de los Trabajadores de España o Bandera Roja.

Teresa Meana, histórica de AFA.

Tras las conquistas del divorcio y la despenalización del adulterio, el derecho al aborto se convertiría desde 1979 hasta la segunda mitad de los años 80 el gran catalizador del movimiento feminista español. La prohibición del aborto no había impedido esta práctica, pero sí había logrado que se realizara en condiciones de enorme peligrosidad. A principios de los 80 se realizaban en España más de 300.000 abortos ilegales, la mayoría de ellos con graves riesgos físicos, además de penales.

En Asturies, AFA también haría de la lucha por el derecho al aborto el eje de su actividad reivindicativa entre el final de la Transición y los primeros gobiernos del PSOE de Felipe González, cuando se logra la primera, y todavía muy restringida, legislación sobre aborto.

Militantes de AFA tras ocupar un autobús en Oviedo/Uviéu.

Entre las acciones más llamativas del colectivo estaría la filmación de un aborto clandestino, proyectado después en una rueda de prensa pública, o la intervención de madrugada en varios kioskos ovetenses para colocar mensajes con tinta roja en defensa del aborto libre y gratuito en fajos del periódico La Nueva España.

Las feministas asturianas denunciarían también la doble moral de un Estado dedicado solo a la persecución de las mujeres de clase trabajadora, sin medios para poder ir a otros países a abortar. Es por eso que uno de sus golpes de efecto más celebrados de AFA sería la ocupación en Oviedo/Uviéu de un autobús urbano para así desplegar por toda la ciudad el lema “Nos vamos a Londres a abortar”, en alusión a una práctica habitual entre mujeres de mayor poder adquisitivo.

Las feministas denunciarían también la doble moral de un Estado dedicado solo a la persecución de las mujeres de clase trabajadora, sin medios para poder ir a otros países a abortar

AFA también recopilaría y publicaría en la efímera revista Xera algunos testimonios anónimos de asturianas que habían realizado abortos clandestinos en condiciones de especial inseguridad e insalubridad:

“Recurrí a una mujer que se había hecho varios y me dijo que había tres posibilidades. La primera era un practicante al que había que pagarle el favor previamente en carne, la segunda otro hombre que lo hacía en condiciones muy precarias, y la tercera, otro que lo hacía bien. Opté por el último pagando 29.000 pesetas (…) Al tumbarme en la camilla observé que la sábana estaba manchada con sangre de la anterior y donde colocaba las piernas estaba forrado de trapos de cocina (¡Esta era la mejor posibilidad que se me había ofrecido!). El material lo lavaba en un cubo de plástico que no se si tendría algún desinfectante, y una de las pinzas con las que cogió mi matriz tenía los extremos rotos, así que al enganchar unas tres veces se le soltaba y el dolor era terrible”

El testimonio, de Carmen, nombre ficticio de una gijonesa de 30 años, terminaba de un modo elocuente sobre el calvario de un aborto clandestino: “Si hoy me quedara embarazada no volvería a abortar porque uno vale, y otro pasa, pero lo que no se puede es estar jugando con mi vida cada vez que me quedo embarazada”.

Foto: AFA.

Tras una larga lucha, la primera y tímida despenalización del aborto llegaría en 1985, y bajo solo tres supuestos: riesgo grave para la salud física o mental de la mujer embarazada (supuesto terapéutico), violación (supuesto criminológico) y malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico).

Precisamente sería en Asturies y en el antiguo HUCA donde se practicarían, un 10 de agosto de 1985, los dos primeros abortos legales de la historia de España.

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