Cinco empresas industriales asturianas vendieron a Rusia material de doble uso civil-militar entre, al menos, enero de 2019 y marzo de 2022. Rusia produce gran cantidad de su armamento utilizando maquinaria y componentes de doble uso fabricados en empresas europeas, lo que le permitió continuar importando materiales para nutrir a su ejército en los meses previos a la invasión de Ucrania en febrero de 2022. La información proviene de una investigación del consorcio periodístico CORRECTIV en colaboración con el proyecto Tools of War, y a iniciativa de Dylan Carter basada en datos de ImportGenius.
Las empresas asturianas que aparecen en la base de datos son Samoa Industrial, una empresa de bombas y sistemas para fluidos complejos que hizo tres envíos a firmas rusas entre 2019 y 2020; Tadarsa Eólica SL, con una operación de exportación en 2021; Sociedad Asturiana De Gases Y Aceites, que efectuó un envío de más de cinco toneladas en 2021; Corzo Maquinaria Industrial, con una operación en 2020, y Talleres Zitrón, con varios envíos a lo largo de 2019.
Estos registros no constituyen una prueba del uso militar de las máquinas y herramientas exportadas por empresas europeas. Los datos en sí mismos no permiten confirmar qué envíos concretos infringieron la normativa ni identificar qué máquinas en particular están fabricando actualmente componentes militares para el ejército ruso.
La maquinaria procedente de Europa es vital para la industria armamentística rusa, según indican investigaciones de organizaciones como Conflict Armament Research, junto con investigaciones periodísticas y conclusiones del servicio de inteligencia ucraniano. Estos equipos no son armas en sí mismas, sino los denominados productos de doble uso, artículos que pueden servir tanto en el sector civil como en el militar. Pueden utilizarse en la producción de sistemas de defensa, aviones y armas nucleares, entre otras aplicaciones. Estos bienes incluyen productos químicos, tecnologías y materiales, así como software, conocimientos técnicos, maquinaria y herramientas mecánicas.

La industria rusa dependía en buena medida de estas importaciones, especialmente para su sector militar. Un ejemplo de este tipo de herramientas es la maquinaria controlada por CNC. Una máquina CNC (Computer Numerical Control) es una herramienta automática controlada por ordenador que sirve para tareas como cortar, perforar o dar forma con gran precisión a materiales como el metal. Un informe de la ONG Consejo de Seguridad Económica de Ucrania afirmaba en 2023 que la industria militar utiliza entre el 70 % y el 80 % de toda la maquinaria CNC importada en Rusia. En 2021, antes de la guerra, Rusia obtenía casi la mitad de sus bienes de equipo metalúrgicos de Alemania, Finlandia e Italia.
Sin embargo, para garantizar que el comercio y la exportación no vulneren los intereses de seguridad, la exportación de dichos productos está sujeta a directrices especiales. Desde la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, la Unión Europea ha ido aplicando gradualmente sanciones contra el país, entre ellas medidas más estrictas para la exportación de máquinas y herramientas como los productos de doble uso, hasta llegar incluso a prohibir las entregas a Rusia. Estas medidas, así como las siguientes regulaciones aprobadas tras la invasión de Ucrania, han ido endureciéndose desde entonces.
El Reglamento (UE) 2021/821 establece normas comunes para todos los Estados miembros en materia de exportación, intermediación, asistencia técnica, transporte y transferencia de productos de doble uso. Sin embargo, tal y como muestran los datos recopilados por esta investigación, industrias de toda Europa han continuado exportando materiales de doble uso a Rusia. Unas autoridades aduaneras desbordadas, la ineficiencia de los controles y la evasión de las sanciones mediante el recurso a distribuidores secundarios han permitido que las exportaciones continúen.
“Las sanciones significan que Rusia no solo está perdiendo ingresos debido a las restricciones de importación de petróleo y gas impuestas por la UE”, explica Christian von Soest, investigador del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales, “lo que realmente está perjudicando a Rusia son las restricciones de exportación. Esto afecta a maquinaria como fresadoras CNC y a productos fabricados a medida para empresas. Son bienes que la economía rusa necesita, pero que no puede producir en cantidades suficientes por sí misma y para cuya importación depende de países occidentales”.
































