Es un día grande en Oviedo, lo sabes porque atraviesan el Campillín individuos y familias en dirección al centro. A las 12:30 muchos ya estaban en sus puestos: familias de toda clase y condición ponen cara a la transversalidad de una reivindicación que lleva muchos días anunciándose en forma de piezas en la prensa, telas verdes en las ventanas y conversaciones en los bares del barrio. «El Campillín no se toca», ese es el lema y el grito de guerra contra la iniciativa del gobierno municipal, presidido por Alfredo Canteli, de instalar un parking subterráneo bajo los jardines del Campillín, en el barrio de Santo Domingo.
El ejecutivo local plantea la construcción de un parking bajo los terrenos del Campillín. La iniciativa del Partido Popular encontró inmediatamente una evidente oposición vecinal y del comercio del barrio, aunque todos parecen reconocer un problema de estacionamiento. Frente a la negativa de familias y comercios, la corporación local anunció una pausa en el proyecto. Cualquier cosa que se haga, de acuerdo con el alcalde, se hará con el consenso de los vecinos y vecinas. En palabras del primer edil ovetense, «no vamos a hacer nada que los vecinos no quieran». Pese a todo, los organizadores de la movilización, agrupados en la plataforma El Campillín no se toca, no quisieron perder la oportunidad de dejar clara su postura y mantuvieron la convocatoria.
Alrededor de dos millares de personas —3.0000 según los organizadores, sobre 1000 según la Policía local— se hacían hueco en la plaza del Ayuntamiento, aliviados por la ausencia de lluvias y cautelosos por no resbalar en las losas del Antiguo. Bandera en ristre, los asistentes comienzan su marcha lenta y sin pausas hacia lo que consideran uno de los pulmones de la ciudad. La imagen dejaba ver a vecinos y vecinas, familias, jóvenes, hosteleros y comerciantes. Entre las distintas pancartas de asociaciones apartidistas se encontraban algunos representantes de la corporación municipal, tanto del PSOE como de IU-Convocatoria por Asturies, así como de Podemos y Somos Asturies, sin representación en el Ayuntamiento. El eurodiputado Jonás Fernández ponía el apoyo internacionalista a un asunto tan local como este.
Entre gritos de «Verde sí, parking no», «este parque lo vamos a salvar» o «Oviedo no se vende, Oviedo se defiende» el verde del Campillín iba menguando mientras la multitud ocupaba el prao. Los animadores recordaban otros episodios similares, como aquel fallido intento de ubicar un parking bajo el Campo San Francisco, en tiempos de Antonio Masip primero, y Gabino De Lorenzo después. No obstante, los portavoces animaban a su público, que ahora parecía ocupar un anfiteatro frente a su emblemática arboleda. «Ya otros dos alcaldes trataron de construir un parking en el Campillín y las dos veces conseguimos pararlo. Habrá una tercera vez y volveremos a ganar», clamaba desde el micrófono una portavoz de la movilización en alusión a las intentonas de los otros regidores.
Una vez finalizado el turno de palabra, la concentración no quedó disuelta, sino que se transfiguró para seguir aprovechando un mediodía apacible y reivindicativo en el centro de la ciudad. Entre las filas que se aproximaban ya al Casco Histórico se escuchaban los versos de «Ven a Oviedo y sal si puedes», el mítico cancio de Vicente Díaz. La sensación generalizada era de celebración.
Fotos: Pablo Lorenzana

























































