El repunte del sector naval constata para los sindicalistas, que nunca se debieron cerrar unos astilleros que hoy darían más trabajo y en condiciones más seguras que las actuales.
El funcionamiento interno de la empresa, sin representación sindical y con una alta rotación en su plantilla, es una precisa metáfora del devenir del capitalismo en las últimas décadas
El fotógrafo Luis Sevilla expone una gavilla de imágenes a la entrada de la Semana Negra que revisitan el espectral astillero antes de que fuera derribado en 1992.