La izquierda francesa ha abierto este jueves un nuevo frente político contra el Gobierno de Emmanuel Macron al lograr que la Asamblea Nacional apruebe una proposición de ley para nacionalizar la filial francesa de ArcelorMittal, el gigante siderúrgico presente en el país desde mediados de los años 2000. La iniciativa, impulsada por La France Insumisa (LFI), reaviva el debate sobre el futuro de la industria pesada, la transición ecológica del acero y el papel del Estado en sectores estratégicos.
La propuesta, presentada por la diputada Aurélie Trouvé, declara la nacionalización de ArcelorMittal France y fija las condiciones para determinar su valor. LFI defiende que esta medida es necesaria para preservar los empleos, garantizar inversiones en descarbonización y recuperar control público frente a lo que consideran decisiones industriales guiadas por la rentabilidad a corto plazo.
La posición del Partido Socialista
El Partido Socialista (PS), que se se presentó a las elecciones legislativas en alianza con el partido de Jean Luc Melenchón, dentro de las listas del Nuevo Frente Poular, que también incluye a verdes y comunistas, ha adoptado una postura más matizada que sus socios de izquierda. Aunque comparte la preocupación por el futuro del empleo y la convicción de que el Estado debe tener un papel más firme en la planificación industrial, el PS se ha mostrado prudente ante la idea de una nacionalización inmediata y total.
Los socialistas han expresado que la prioridad debe ser asegurar compromisos de inversión, estabilidad del empleo y un plan industrial de largo plazo, y que antes de llegar a la expropiación deberían explorarse soluciones intermedias, como una participación accionarial del Estado, acuerdos de gobernanza compartida o mecanismos de control público vinculados a inversiones verdes. Para el PS, la nacionalización no debe descartarse, pero representaría un “último recurso” en caso de incumplimientos graves por parte del grupo. No obstante, este jueves votaron a favor de la propuesta de La Francia Insumisa, infringiendo así una derrota al Gobierno de Macron.
Macron y la extrema derecha rechazan la nacionalización
El Gobierno ha respondido con claridad: no habrá nacionalización. Los ministros económicos de Emmanuel Macron consideran que una expropiación sería extremadamente costosa, arriesgada y poco eficaz para resolver los problemas estructurales del sector. La línea del Ejecutivo pasa por ayudas condicionadas, acuerdos industriales y coordinación europea, especialmente en materia de descarbonización del acero y reglas de competencia.

El bloque que sustenta el Gobierno reunió únicamente 41 votos en contra y el ministro de Economía, Roland Lescure, tras este revés legislativo señaló que “esta pseudo-alianza oficiosa, oportunista y contra natura de LFI y de RN no solucionará los retos de competencia desleal que desestabilizan la empresa”.
En su discurso ante la cámara la diputada Aurélie Trouvé señaló que se trataba de “elegir entre la familia Mittal y el acero francés”
“La nacionalización es una respuesta populista a un problema estructural”, denunció Lescure, que avisó de que “seguiremos oponiéndonos a la nacionalización de ArcelorMittal en lo que queda del proceso legislativo al tiempo que aportaremos respuestas estructurales a esta empresa y a sus empleados”.
Para la ponente de la proposición de ley, la diputada de LFI Aurélie Trouvé, la nacionalización es una forma de salvar la siderurgia francesa y sus trabajadores. En su discurso ante la cámara, señaló que se trataba de “elegir entre la familia Mittal y el acero francés”.

Antes de que empezara el debate en la Asamblea Nacional, unos 300 asalariados del grupo se manifestaron en el exterior de la cámara de diputados para apoyar el proyecto de nacionalización.
El Rassemblement National (RN), pese a su retórica habitual de defensa de la soberanía económica, tampoco ha apoyado la medida, si bien ha optado por una abstención táctica.
Los diputados de la ultraderecha calificaron la propuesta de la izquierda de excesiva e inoperante, sosteniendo que generaría incertidumbre y un coste desproporcionado para el Estado. El RN, señalaron, aboga por proteger la industria mediante incentivos y regulación, pero sin nacionalizaciones de gran escala. No obstante, con su abstención los ultras han propiciado una victoria “simbólica” de la izquierda a costa de su principal adversario en este momento: Macron.
ArcelorMittal en Francia: fábricas y empleo
ArcelorMittal cuenta en Francia con siete fábricas —entre ellas Dunkerque, Mardyck, Florange, Basse-Indre, Montataire o Mouzon— además de su sede administrativa en Saint-Denis. Con alrededor de 15.000 empleados, es uno de los mayores empleadores industriales del país.

La presencia de Mittal en la siderurgia francesa, privatizada en 1995, comienza en 2006, cuando Mittal Steel adquirió y se fusionó con Arcelor, dando lugar a ArcelorMittal. Aquel episodio supuso que el magnate angloindio pasara a controlar gran parte del patrimonio siderúrgico europeo, incluido el francés. Desde entonces, diversas reestructuraciones han alimentado tensiones entre la empresa, los sindicatos y las autoridades públicas. La última, la negativa de la multinacional a ejecutar las ayudas concedidas por la UE y la República francesa para descarbonizar
Aunque la proposición tiene escasas posibilidades de convertirse en ley, su aprobación envía un mensaje político potente tanto a Francia como al resto de países, como España, en los que hoy opera ArcelorMittal, principal fabricante de acero en la UE, pero cada vez menos interesado en potenciar con inversiones sus plantas europeas.
































