El misterio sobre el paradero de la escultura del artista Fernando Alba vuelve a situarse en el centro del debate cultural en Oviedo/Uviéu. El concejal del Grupo Municipal Socialista, Javier Ballina, ha expresado su preocupación tras confirmar el equipo de gobierno que desconoce en qué estado se encuentra la obra del reconocido artista asturiano, instalada en 1988 en la plaza Lago Enol del barrio de Ventanielles y desmontada siete años después, en 1995, por decisión municipal.
Ante las preguntas del grupo socialista, el PP ha admitido que partes de la pieza se encuentran depositadas bajo una lona en la finca de las pistas de atletismo de San Lázaro, aunque sin poder precisar su estado de conservación ni si la escultura se conserva completa.
Ballina ha lamentado la falta de información y de interés mostrada por el equipo de gobierno durante la comisión de Economía, recordando que se trata de una obra de un artista galardonado con el Premio Nacional de Escultura. “Tener una obra de un Premio Nacional en estas condiciones no es de recibo, pero casi es peor el escaso interés mostrado esta mañana”, señaló. Para el concejal socialista, la situación es especialmente grave en una ciudad que “aspira, y con argumentos, a ser Capital Europea de la Cultura en 2031”, y que por ello debería demostrar un mayor compromiso con la conservación de su patrimonio artístico.

El edil ha mostrado su confianza en que el gobierno municipal encargue un estudio sobre el estado de la pieza, tal y como se anunció en la comisión, y ha adelantado que su grupo insistirá en esa solicitud. Además, ha pedido que se retomen los contactos con el propio Fernando Alba para estudiar las posibilidades de recuperación y reinstalación de la escultura. “Es una situación de abandono incomprensible, que no podemos seguir permitiendo como ciudad”, valoró Ballina.
Una historia de incumplimientos
El caso de la escultura de Fernando Alba, olvidada durante tres décadas entre traslados y silencios administrativos, abre un debate más amplio sobre la memoria artística y el trato que Oviedo/Uviéu da a su arte público. La pieza, concebida como un símbolo de renovación urbana en los años ochenta del barrio de Ventanielles, se ha convertido hoy en una metáfora de la desatención institucional hacia el patrimonio contemporáneo.
En 2015 el ex alcalde Agustín Iglesias Caunedo prometió reubicarla en Llamaquique. Todo quedó en un anuncio. Tampoco el posterior tripartito de izquierdas cumplió su promesa de sacar del olvido la pieza, que sigue acumulando oxido en algún lugar del concejo.
































