O auto das ánimas: regreso interior de un cineasta a la Galicia profunda

O auto das ánimas, del director gallego Pablo Lago Dantas, es un documental que compite en la sección Retueyos del FICX.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

El director de O auto das ánimas, Pablo Lago Dantas, se ha abierto de par en par en este documental de 73 minutos para volcar más preguntas que certezas sobre la relación con su familia, en el pasado y en el presente. Y a la vez que lo hace, nos ofrece algunos personajes que absorben la atención del espectador. Su abuela y Santi. ¿Cómo no destacarlos?

La voz del director nos guía de cuando en cuando a través de la preocupación que le ha llevado a hacer este documental. Su familia vive en una pequeña aldea de Galicia. Él, con cuarenta años ahora, o en el momento del rodaje, se fue de aquel lugar, alejándose también de la forma de entender el mundo de aquel sitio, de aquella familia, de su familia.

Tal vez entrar en los cuarenta, si se permite la broma, haya sido el verdadero detonante. Cuando uno es joven, no es poco común enfrentarse o alejarse de la familia. Como tampoco es poco común, buscar o encontrar sin buscar el acercamiento con aquellos con los que nos criamos para hacer un ejercicio de empatía que de más jóvenes no quisimos o no pudimos hacer. Aquí, el director, lo busca, de forma honesta. Eso se agradece. Lo que no sabemos es si lo encuentra como a él le hubiera gustado.

O auto das ánimas tiene otro valor. Surgió como proyecto dentro del Máster de Creacion Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, con otro título inicial que más tarde se cambió: Una misa para las almas difuntas. El éxito es irrebatible. Ha estado en numerosos festivales y premios a los que ahora se suma su inclusión en la competición Retueyos del FICX.

El documental presenta una serie de escenas donde descubrimos a los diferentes personajes y donde el director se esfuerza en comunicarse con esa familia que tiene problemas de comunicación entre sus diferentes miembros. Así lo llega a admitir la madre de Pablo Lago Dantas, Rosa, que reconoce que no han sabido nunca hablar de sentimientos. Algo que subraya el director en otra conversación con su padre.

Esta búsqueda de su pasado y de los mimbres del presente familiar por parte de Lago Dantas, contiene también un hilo conductor que se desarrolla a lo largo de toda la película. La elaboración artesanal de aguardiente gallego y en cuyo proceso aparece otro personaje absorbente como es Santi, un trabajador de este licor que también tiene inquietudes creativas, pinta, y que hace que el director encuentre cierto acercamiento en la figura de este hombre aunque reconozca que cuando era pequeño le provocaba distancia.

Es de esas películas que es mejor no contar, sino ver y dejarse atrapar. Por la fotografía, por la mirada de sus personajes, por sus palabras, por esa búsqueda del director que navega entre el intento de comprender a su familia, pero también a sí mismo y, posiblemente, a sus propios remordimientos. Un recorrido muy particular del cineasta, pero que también muchas personas encontrarán recovecos donde hacerse preguntas sobre su propia familia, sobre la distancia o cercanía con ella y sobre cómo hay mundos de nuestro pasado que desaparecen ante nuestros ojos sin que ya nada podamos hacer, excepto quedarnos mirando o hacer un documental sobre ello.

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