Nebot, el comunista de clase media

Una calle recuerda ya en Oviedo al fotógrafo, militante antifranquista, pionero del ecologismo y concejal del PCE en la Transición.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Desde este viernes José Manuel Nebot cuenta por fin con una calle en Oviedo, la ciudad en la que nació en 1928, en la que residió la mayor parte de su vida, y de la que fue emblemático fotógrafo, animador de su vida social y cultural, y concejal comunista durante la Transición democrática. Alejado de la imagen del heroico luchador obrero, Nebot representó a ese otro sector del antifranquismo que, procediendo de las clases medias, llegó al activismo por la vía cultural y decidió igualmente correr riesgos personales para lograr el objetivo de derribar a la dictadura.

Hijo de madre soltera, Nebot nació en el hospicio de Oviedo después de que su abuela echara de casa a su madre, Consuelo, por haberse quedado embarazada de un padre desconocido. A pesar del origen pequeño burgués de su progenitora, Consuelo tuvo que ganarse la vida como tendera en Gijón, regentando un ultramarinos ubicado, casualidades de la vida, bajo la sede gijonesa del Partido Comunista. Un cliente habitual de la tienda, Antonio Nebot, trabajador de un taller y afiliado a la UGT, terminaría convirtiéndose en marido de Consuelo y padre del niño, al que le tocaría vivir con apenas siete años el triunfo del Frente Popular, la liberación de los presos del 34 de la cárcel de El Coto, y poco tiempo después el inicio de la Guerra Civil y los intensos bombardeos de la principal ciudad asturiana.

Gijón durante la Guerra Civil. Foto: Constantino Suárez

Tras la derrota republicana, el nuevo tiempo de los vencedores golpearía con fuerza a una familia identificada con las izquierdas. Antonio, su padre, pasa un año y medio en la cárcel, pierde su empleo y tiene que sobrevivir como puede, primero recogiendo carbón de El Musel, después trabajado en la mina de La Camocha. También la madre, Consuelo, se queda sin su negocio de ultramarinos y se debe ganar la vida al principio con un puesto de verduras en el mercado, y más tarde como costurera. Las estrecheces obligan a José Manuel a abandonar la escuela y trabajar para ayudar a la familia a salir adelante. Se emplea en la construcción, pero será ayudando en un estudio fotográfico donde descubrirá su verdadera pasión.

Junto a sus padres y su hermana pequeña.

En 1951 Nebot termina la mili, se casa con su novia Maribel, y se establece en Grado como fotógrafo. En la villa moscona, donde nacerán sus dos primeros hijos, el fotógrafo fundará en 1957 un coro, una de las muchas entidades ciudadanas que Nebot, auténtico emprendedor social, impulsará a lo largo de su larga y fructífera vida. Aunque el orfeón no tiene ningún tipo de trasfondo político, despertará el temor de las autoridades y la sociedad biempensante de la villa. “Las fuerzas vivas no querían ninguna actividad asociativa y corrió la voz de que éramos rojos, aunque en el coro no se hablaba de política e incluso teníamos entre nosotros a un falangista”, explicaría el propio Nebot al historiador Francisco Erice en una larga entrevista publicada como libro bajo el título de “Recuerdos de una vida militante: las miradas de José Manuel Nebot” (KRK, 2012). Cada más fichado, por esos días será su primer encuentro con Claudio Ramos, el temido comisario de la Brigada Político Social en Asturias. Todavía no es militante del PCE, pero las inquietudes sociales y culturales de Nebot, así como su reconocido ateísmo atraen, con motivo, las sospechas de los poderes locales, que le etiquetan como desafecto al régimen.

Nebot compatibilizar la militancia clandestina con una exitosa carrera profesional

No obstante, no será hasta 1965 cuando los comunistas asturianos contacten con el inquieto fotógrafo. Nebot decide entonces ingresar en el PCE y compatibilizar la militancia clandestina con una cada vez más exitosa carrera profesional que le lleva a abrir estudio en Oviedo, a donde se muda en 1968.

Aunque no ocupa cargos orgánicos, el fotógrafo se convierte en un militante comodín que lo mismo reparte propaganda entre los ganaderos con motivo de la “huelga de la leche”, que oculta Mundo Obrero en su estudio fotográfico, acoge en su casa a cantautores y cantaores flamencos de gira por Asturias o pone su capital económico para fundar junto a otros demócratas la editorial Amigos de Asturias o el Club Cultural de Oviedo. Al mismo tiempo lidera la batalla contra una discoteca que molesta a los vecinos de su edificio, pelea frente al Sindicato Vertical por los derechos de su gremio profesional u organiza la primera Asociación de Padres del Instituto Alfonso II, en el que estudian sus hijos, pero también los de destacados franquistas de la ciudad, entre ellos el comisario Ramos.

José Manuel Nebot.

Trabaja para todos los públicos, pero especialmente para los acomodados, aquellos que más capacidad tienen de pagar reportajes y fotos de estudio, y su prestigio profesional es tan alto que incluso el régimen le llega a encargar las fotos de una visita de Franco a ENSIDESA. A pesar de la buena marcha de su negocio, que le permite llevar una vida cómoda, no manifiesta ningún interés por integrarse en los espacios de socialización de la burguesía ovetense, como el Club de Tenis. Al contrario, los rehúye para participar en la formación de la nueva sociedad civil democrática que está surgiendo en Oviedo y en Asturias con el final de la dictadura. El fotógrafo va a estar en todo lo que se menea, siendo arte y parte de todo ese asociacionismo democrático que se está desarrollando entre los resquicios legales que deja la dictadura, y jugando un papel muy destacado en iniciativas tan exitosas como la Fiesta de la Cultura promovida en verano por las asociaciones culturales asturianas.

Portada de “El movimiento obrero en Asturias”, editado por Amigos de Asturias.

En medio de esta actividad social y cultural cada vez más intensa, que le roba tiempo para su trabajo y familia, su mujer, enferma desde hace años, muere prematuramente en 1970. En 1974 contrae matrimonio con Rosa María Fernández, ayudante de su estudio y con la que tendrá en 1975 una hija, Ana. Son años agitados en los que el movimiento antifranquista logra asomar la superficie también fuera de las fábricas y las minas, conquistando más áreas de influencia: la Universidad, el mundo cultural, las asociaciones de vecinos… El PCE de Oviedo se reconstruye sobre todo en torno a la Universidad y las llamadas “fuerzas de la cultura”: intelectuales, estudiantes y trabajadores de los servicios, como la banca, la enseñanza o la salud. Nebot y el partido se implican en el apoya a los jóvenes médicos que inician el sindicalismo democrático en el Hospital General de Asturias y el psiquiátrico de La Cadellada. También en la fundación del Club Cultural de Oviedo, refugio del antifranquismo intelectual, tolerado, pero estrechamente vigilado por el régimen. Más importante será su participación en 1971 en la fundación de Amigos de la Naturaleza Asturiana, entidad ecologista, pionera en la denuncia de la contaminación producida por la industria regional, desatada y sin ningún tipo de control, en la educación ambiental en los colegios o en reclamar la protección de urogallos y bosques autóctonos.

Excursión de ANA.

Comunista y pequeño empresario, su talante e imagen de respetabilidad dentro de la sociedad ovetense le convertirían en el personaje adecuado para solicitar permisos a las autoridades, establecer interlocución con los llamados poderes fácticos, o dialogar con los aliados políticos del PCE. Su buena relación con Enrique Tierno Galván, al que organizaría varias conferencias, llevaría incluso a que el futuro alcalde de Madrid le propusiera pasarse a su organización, el Partido Socialista Popular.

En 1975 se convierte en uno de los conspiradores que pone en marcha la Junta Democrática de Asturias junto a diferentes fuerzas y personalidades democráticas. No obstante, tampoco por ser un reconocido fotógrafo se librará de la represión franquista. En 1976 es detenido y multado con medio millón de pesetas por su actividad política, cada vez más descubierta y conocida por la policía.

En una Fiesta de la Cultura.

En 1977 participa en la dirección de la campaña del PCE: “Mi estudio se convirtió en una especie de cuartel general, donde grabábamos las cintas para distribuir en los coches y los mítines, con las ayudas de Tini Areces y de una locutora de radio llamada Aurorina. También se elaboraban notas para la prensa y los medios de comunicación y se escribían las octavillas que luego se llevaban a imprimir”. Por su casa pasan Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, y todo aquel que viene a Asturias y necesita alojamiento.

En un mitin en Llanes con el historiador David Ruiz y otros militantes del PCE.

Las expectativas electorales del partido se estrellarán contra la realidad de un partido más débil de lo que propios y extraños habían pensado. La crisis del Partido Comunista de Asturias en 1978 supondrá la salida de gran parte del sector “intelectual” que Nebot, José María Laso y otros dirigentes habían contribuido a ganar para la organización en el antifranquismo. El partido perdería así gran parte de su talento, influencia en medios culturales y dejaría reducida a su mínima expresión a la organización ovetense, en la que primaban universitarios y trabajadores de cuello blanco. Aunque muchos de sus amigos dejarían el PCE, Nebot se mantendría en el partido y en un momento de especial debilidad orgánica se convertiría en concejal del primer ayuntamiento democrático de la capital asturiana desde la Segunda República.

Retrato de José Manuel Nebot

Ya fuera del Ayuntamiento seguiría militando en Izquierda Unida y en movimientos cívicos como la defensa de la estación de El Vasco, derribada por el gobierno socialista de Antonio Masip, pero también en el asociacionismo profesional de fotógrafos y en el de autónomos y comerciantes, desde donde por ejempló apoyó siempre las huelgas generales convocadas por CCOO y UGT, planteando que los intereses de los trabajadores por cuenta propia estaban vinculados a los de los asalariados. Su hija Ana se convertirá en cantante lírica, pero sus dos hijos seguirán los pasos profesionales del padre. Juan Nebot, fallecido muy joven, llegaría a ser un afamado fotógrafo de moda, y Carlos, también militante comunista, regentaría hasta su jubilación el negocio familiar.

Extremadamente sociable, mantuvo hasta que su salud se lo impidió, varias tertulias semanales con amigos en diferentes bares de Oviedo, así como su interés por la política. “La lucha de clases no ha desaparecido, sino que en estos momentos se recrudece”, escribía en 2012, con 83 años, cinco antes de su muerte.

12 años después de su muerte una calle en el barrio de La Florida recordará en Oviedo el nombre de uno de sus ciudadanos más dinámicos y singulares.

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