El estado sionista de Israel ha tenido a lo largo de todo el fin de semana un estand en Fitur, la Feria Internacional de Turismo que se celebra cada año en Madrid. Como, al parecer, ofrece viajes por territorios palestinos ocupados, se ha levantado un poco de revuelo. Es difícil saber por dónde empezar a pasmarse, si por el hecho de que Israel lleve décadas ocupando ilegítimamente territorios palestinos desoyendo órdenes de la ONU, si porque organice viajes turísticos a esos lugares robados a tiro limpio, o porque anuncie esos tours infames en la capital de nuestro país en el cual, pese a que vivimos en una dictadura, según la alcaldesa de esa misma capital, se le permite al director general del Ministerio de Turismo de Israel, Mijael Itzhakov, decir ante la prensa que “Sé que aquí tenéis unos malos políticos, pero el turismo está por encima de la política”.
A la vez, en Davos, el yerno de Donal Trump, Jared Kushner (que cuando los conservadores defienden la familia “tradicional” ya sabemos que se refieren a la suya) ha presentado el proyecto “Nueva Gaza”, una especie de Dubái que se elevará ante la costa gazatí sobre los escombros y la sangre del genocidio.
Como estoy siempre criticando los crímenes del estado de Israel contra Palestina en vez de hacer propuestas constructivas, esta semana quería sorprenderles con una idea que ofrezco gratis a las autoridades responsables del turismo israelí. Y es que aprovechen, antes de que las empresas carroñeras se pongan manos a la obra en esa Gaza de resorts y mal gusto, y organicen tours, no por los territorios ocupados, que eso está muy visto, sino por la propia Franja de Gaza.

Les ofrezco hasta un itinerario, susceptible de ser ampliado, pero creo que representativo de la labor israelí en esa hermosa zona del planeta para la que el consorcio Netanyahu-Trump tiene sus obscenos planes. Podemos empezar por Tel al-Hawa, barrio de la ciudad de Gaza en el que fue acribillada a balazos la niña palestina de cinco años Hind Rajab Hamada. Los turistas habrán visto la película sobre su muerte (La voz de Hind Rajab, de la directora tunecina Kaouther Ben Hania) y estarán encantados de conocer el escenario original. Luego un paseo por el barrio de Shejaiya, al este de la ciudad de Gaza, donde el ejército de Israel atacó con perros a Muhammed Bhar, un joven de veinticuatro años y síndrome de Down. Lo dejaron morir solo, desangrándose. No me olvido, no nos olvidemos.
Sin salir de la ciudad de Gaza, merecen una visita los exteriores del Hospital Al-Shifa, donde el 10 de agosto de 2025 el ejército israelí asesinó en un ataque aéreo a cinco periodistas: Al-Sharif (reconocido y premiado internacionalmente), Mohammed Qreiqeh, Ibrahim Zaher, Mohammed Noufal y Moamen Aliwa. Otro hospital de la misma ciudad (sus ruinas) merece también una visita: el de Kamal Adwan, donde irrumpieron las fuerzas israelíes el 27 de diciembre de 2024, llevándose detenido a su director, el doctor Hussam Abu Safiya. Sigue en prisión, no quiero imaginar en qué condiciones, pero el turismo es el turismo, no entremos en política, como nos dice Mijael Itzhakov.

Los tours no tendrían por qué limitarse a Gaza, podrían incluir una tarde en la ciudad de Jan Yunis, al sur de la Franja, donde el ejército de Israel asesinó a nueve de los diez hijos de la pediatra Alaa al-Najjar. Allí los guías podrán contar cómo esa mujer fue a trabajar al hospital la mañana del 23 de mayo del 2025 y se encontró, horas después, ante los cadáveres calcinados de nueve de sus diez hijos, de edades entre los siete meses y los doce años. Su marido, herido en el mismo atentado, murió días después. Uno de los hijos, llamado Adam, ha sobrevivido.
Lo dejo aquí, no voy a hacerles yo todo el trabajo a los guías turísticos y empresas israelíes que vienen a Fitur, pero no quería desaprovechar la ocasión de animarles a ofrecer este tipo de viajes porque no será fácil imaginar todos estos escenarios que he recordado cuando los rascacielos, piscinas y autopistas hayan sepultado tanta sangre, tanto crimen, tanta brutalidad. Ahora es el momento.
Cuando Pausanias, en el siglo II de nuestra era, se puso manos a la obra para redactar la que sería nuestra primera guía turística de Grecia, su famosa Descripción de la Hélade, lo hizo, entre otras cosas, porque era consciente de que había mucha documentación sobre tierras lejanas, que habían llamado la atención de historiadores como Heródoto, pero, en cambio, otras maravillas cercanas, de la propia Grecia, no estaban recogidas y descritas como merecían. Todavía hoy su obra sigue siendo de un valor inestimable y nos habla de estatuas, templos, maravillas que ya no se conservan, pero que él vio y describió en detalle. Lo que ahora debe ser Gaza, algo muy parecido al Infierno, está bien documentado pese a los impedimentos que Israel pone a la prensa, pero yo sigo creyendo que unos cuantos circuitos turísticos por la Franja les vendrían muy bien a los empresarios que se van a lucrar con los futuros resorts, a los periodistas negacionistas, a los políticos tibios o directamente colaboracionistas y, sobre todo, a quienes puedan, algún día, juzgar a los responsables del genocidio en Gaza en los tribunales que corresponda.
































