“Devolver Perlora a los trabajadores es defender a la clase trabajadora”

El sindicalista Pablo Merzi visitó Asturies para hablar del turismo sindical argentino y los posibles escenarios de recuperación de la ciudad vacacional.

Recomendados

Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El sindicalista Pablo Merzi es coordinador desde 2019 de la Rueda de Turismo Social y Sindical, una gran infraestructura del turismo social en Argentina que gestiona 30 de los trescientos hoteles propiedad de los sindicatos existentes en país, destinados al descanso y las vacaciones a precios asequibles. Esta semana estuvo en Asturies invitado por CCOO y la asociación Alba Sud para conocer la Ciudad Vacacional de Perlora, y hablar del turismo social y sindical argentino, un modelo que arranca en tiempos de Perón y Evita, y que se enfrenta ahora a la ofensiva antisindical del gobierno de Javier Milei.

¿Qué es la Rueda Sindical?
La Rueda Sindical es una intersindical que agrupa a alrededor de cien sindicatos de Argentina. Su función principal es gestionar y distribuir las plazas hoteleras que poseen estas organizaciones. En el país existe una tradición de más de 80 años en la que muchos sindicatos cuentan con alojamientos propios y centros recreativos. A través de la Rueda los afiliados pueden acceder a estos servicios a precios reducidos y con estándares de calidad.

¿Cuál puede ser la diferencia entre el precio de un hotel normal y de un hotel sindical?
Puede llegar a ser de entre un 40% y un 50% más barato. Esto se debe a que las tarifas están subsidiadas por los propios sindicatos. Es importante subrayar que no reciben apoyo del Estado, sino que se financian con las aportaciones de los trabajadores. Además, no se trata solo de ofrecer turismo económico, sino también de generar espacios de encuentro y convivencia entre afiliados de diferentes sindicatos.

“Alojarse en un hotel sindical Puede llegar a ser de entre un 40% y un 50% más barato”

Más allá del precio, ¿qué valor tiene este modelo de turismo?
El turismo sindical tiene una base social muy importante. No solo busca el descanso, sino también fomentar el encuentro entre trabajadores de distintos sectores. En los centros recreativos se organizan actividades deportivas, reuniones y encuentros informales, como comidas o asados, que son muy característicos en Argentina. Todo esto fortalece el sentido de pertenencia al sindicato desde una dimensión social, no únicamente laboral.

¿Cuál es la situación actual del turismo social sindical en Argentina con el gobierno de Javier Milei?
Desde esta perspectiva, el actual gobierno supone una amenaza directa. Se considera que sus políticas atacan el concepto de justicia social y debilitan a la clase trabajadora. La reforma laboral impulsada implica una reducción de derechos que, según esta visión, retrotrae las condiciones laborales a principios del siglo XX. Esto también afecta a los sindicatos, dificultando su financiación y poniendo en riesgo actividades como el turismo social. Ante este contexto, la estrategia pasa por resistir y reforzar estas iniciativas.

A partir de esa experiencia, ¿cómo valoras el caso de Perlora?
La visita a Ciudad Residencial de Perlora ha sido muy positiva. Aunque se conocía su historia y su situación a través de medios y redes, en Argentina los medios han dedicado varios reportajes a hablar de ella, la impresión directa ha sido mejor de lo esperado, porque el tratamiento informativo en los medios argentinos ha sido muy negativo. No está tan deteriorada como a veces se transmite, y se percibe un gran potencial de recuperación. Devolver Perlora a los trabajadores es defender a la clase trabajadora.

Villa Giardino, Córdoba, uno de los hoteles sindicales del sindicato Luz y Fuerza.

¿Cómo podría abordarse esa recuperación?
La recuperación podría hacerse de manera progresiva y combinando diferentes modelos, no solo público o privado, también a través de cooperativas, fundaciones, asociaciones y los propios sindicatos. Dado el tamaño del complejo, los costes son elevados, pero se podría actuar por fases. Por ejemplo, distintos sindicatos podrían encargarse de rehabilitar grupos de viviendas concretas. Más allá de la inversión económica, se plantea una recuperación basada también en el trabajo directo, implicando a los propios trabajadores en tareas de rehabilitación, lo que generaría un vínculo más fuerte con el proyecto.

“La recuperación podría hacerse de manera progresiva y combinando diferentes modelos, no solo público o privado”

¿Recomendarías a los sindicatos españoles implicarse más en el turismo?
Sí, aunque teniendo en cuenta las diferencias culturales y organizativas. En Argentina existe una tradición consolidada de décadas con infraestructuras propias. En España, donde esto no está tan extendido, se podrían explorar otras vías, como convenios o colaboraciones. También se plantea la importancia de crear redes, tanto a nivel nacional como internacional, para fortalecer el turismo sindical.

Merzi en Perlora. Foto: Pablo Lorenzana

¿Existe colaboración en ese sentido con sindicatos españoles?
Sí, de hecho se prevé avanzar en acuerdos con Comisiones Obreras en Asturias para desarrollar iniciativas conjuntas en turismo sindical, lo que apunta a una futura cooperación internacional en este ámbito.

Argentina no es un caso aislado en Latinoamérica. ¿Qué modelos internacionales tenéis como referencia?
Hay varios referentes en la región. En Brasil destaca el modelo del SESC, que ofrece turismo social de calidad desde una estructura distinta. También existen experiencias en Colombia, México y otras iniciativas vinculadas a cooperativas. Aunque los modelos no son idénticos al argentino, todos comparten el objetivo de facilitar el acceso al turismo a los trabajadores.

¿Hacia dónde debería evolucionar este modelo?
El objetivo es avanzar hacia una red internacional de turismo social. No solo para facilitar vacaciones, sino para fomentar el encuentro entre trabajadores de distintos países. La idea es construir una red basada en los asalariados que permita compartir recursos, experiencias y espacios, reforzando así el carácter social del turismo y su crecimiento a futuro.

Actualidad

spot_img